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Nota sobre el proceso creativo de este debate.

De tiempo atrás, en una reunión de NoGracias a la que ambos pertenecen, Juan Gérvas mencionó el concepto de hiperstición, y Marc Casañas se interesó por el mismo.

Al publicar Juan Gérvas un Mirador sobre hiperstición, Marc Casañas planteó unas críticas iniciales, y de común acuerdo decidieron hacer formal el debate.

Marc Casañas escribió su texto en respuesta al Mirador, y Juan Gérvas le contestó en quinientas palabras, sin referencias bibliográficas. Finalmente Marc Casañas tomó la última palabra.

Queda a la inteligencia lectora el rebatir, añadir o ignorar los argumentos.

Nota sobre la cuestión tratada

Amable lector/a, no se preocupe si hay algo que le asombra. Llegue por favor hasta el final, que entenderá el conjunto sin problemas.

PLANTEAMIENTO

  1. Hiperstición: cuando la ficción de hoy crea la realidad de mañana (Juan Gérvas)
  2. Un paraguas para la tormenta, un chubasquero para la sangre (Marc Casañas)

RESOLUCIÓN

  1. Pesimismo moderadamente optimista (Juan Gérvas)
  2. Desesperanza totalmente realista (Marc Casañas)

 

1.

Hiperstición: cuando la ficción de hoy crea la realidad de mañana (Juan Gérvas)

Publicado originalmente en Acta Sanitaria

https://www.actasanitaria.com/hipersticion-cuando-la-ficcion-de-hoy-crea-la-realidad-de-manana/

¿Crees que me ahogaré si me meto un rato a nadar, con estas olas?

¡Ni lo pienses ni lo digas!

¿Es más problable que me ahoge si lo pienso y lo digo?

Sí.

Pero ¿no depende más de las olas encrespadas que de mi propia idea?

Esa idea así expresada es performativa.

¿Per-qué…?????

Performativa. Que su simple enunciado lleva a su cumplimiento.

¡Eso es superstición!

No. No es superstición sino hiperstición.

¿Qué es hiperstición?

Hiperstición es un concepto desarrollado a finales del siglo XX por Nick Land y la Cybernetic Culture Research Unit, del Departamento de Filosofía de la Universidad de Warwick, británica.

El concepto se refiere a una idea performativa que provoca su propia realidad, una ficción que crea el futuro que predice.

¿Y tú te lo crees?

Depende.

En algunos aspectos concretos, sí.

¿Por ejemplo?

En lo que sostiene la filósofa estadounidense Judith Butler. Dice que con el sexo y el género las ideas son performativas. Que al nombrar a una persona como “varón” o “mujer”, incluso desde antes del nacimiento, lo que ocurre no es una constatación sino una realización (en este caso de género).

Es decir, socialmente hablando somos varones y mujeres porque la idea de hoy conlleva su cumplimiento mañana.

¡Hombre! También están los cromosomas sexuales, y las gónadas ¿no?

Sí, hay cromosomas sexuales (generalmente XX en varones y XY en mujeres) y hormonas sexuales masculinas (testosterona) y femeninas (estrógenos y progestágenos), pero todo ello es relativo pues a su vez depende de sesgos científicos y sociales. Lo demuestran bien los estudios de intersexualidad.

¡Cómo!!!!!

Todo es más social que biológico.

Aunque vivimos como si «mujer» y «varón» fueran hechos con realidad interna, y por lo tanto incuestionables, es el propio comportamiento lo que crea el género: actuamos, hablamos, nos vestimos de maneras que puedan consolidar una impresión de ser un varón o ser una mujer.

¿En serio? ¡Ponme otro ejemplo!

Pues por ejemplo, ya que has citado los cromosomas y las gónadas, los problemas del nivel de testosterona en el atletismo. La intersexualidad difumina el límite entre los dos sexos canónicos y plantea problemas en el deporte profesional a la hora de clasificar a las deportistas de elite.

Las deportistas intersexuales son mujeres portadoras de cromosomas XY y afectadas por hiperandrogenismo, lo que provoca la secreción de altos niveles de testosterona asociados a alto rendimiento y pueden ser vetadas en las competiciones femeninas por esa circunstancia. No obstante, ignoramos casi todo acerca de la interacción hormona rendimiento físico, de la acción de la testosterona en estas atletas, mujeres XY.

La biología no es suficiente para categorizar el campo del atletismo en masculino y femenino. La ciencia ofrece más ambigüedad que claridad.

Ya que has citado la testosterona ¿puede la testosterona disminuir el envejecimiento y mantener la “masculinidad”?

No.

Eso también es hiperstición pues la testosterona no sirve para la andropausia (ni la vasectomía, que se hizo Sigmund Freud con el mismo propósito), pero “funciona”.

Es decir, no tiene beneficios reales, sino ficticios, de cumplimiento de la expectativa que ha creado la hiperstición. Eso sí, incrementa las posibilidades de tener infarto de miocardio.

¿No hay otros ejemplos de hiperstición que sean menos complejos?

¡Eres tú el que citó los cromosomas y las gónadas y de ahí la testosterona y demás!

Y, en todo caso, la cuestión es compleja sin que ello signifique que sea difícil de entender. Tiene que ver con el realismo especulativo, con la ontología cero, con el asignar a la filosofía el estudio de lo humano como parte del conjunto universal de objetos.

¡Nos destronan!

Un poco sí.

La filosofía ha sido antroprocéntrica de toda la vida.

Pero para ponerte otro ejemplo diario de hiperstición piensa en el comportamiento de los valores en la Bolsa, el precio de las acciones.

En este sentido la hiperstición equivale a lo que llamamos “profecía autocumplida”: narrativas que proponen un determinado futuro como inevitable y, si son aceptadas como verdaderas por el cuerpo social al que van dirigidas, terminan por hacerse realidad.

Es ejemplo de comportamiento hipersticioso el de la bolsa de valores, pues en cuando prolifera el rumor del tipo “mañana bajará la bolsa de Madrid”, dicha predicción termina por confirmarse una vez que los inversores aceptan que el augurio es más que probable.

No tengo ni idea de cómo funciona la Bolsa

Pero sí tienes idea de cómo funciona el dinero, ¿no?

Sí, claro. Si tengo dinero soy rico y si no lo tengo soy pobre.

Exacto. Pero el dinero no se come. El dinero es una ficción de hoy que crea la realidad de mañana.

Es decir, el dinero no es nada más que una especie de hiperstición en la que estamos de acuerdo todos y por ello permite modificar el futuro.

El dinero es una “realidad” sino una hiperstición que se torna válida únicamente por nuestra aceptación tácita de su valor, meramente ideal, supersticiosa si quieres.

No sería la primera vez que se cambia artificialmente el valor del dinero, y no te sirve de nada. Por ejemplo el dinero de la República de España, cuando se acabó la Guerra Civil con el triunfo de los golpistas. O el dinero en Argentina, con el “corralito”. Etc.

Entonces ¿podríamos utilizar ideas como las de Tomás Moro en “Utopía” y volver ridículo el dinero y sus posibilidades para cambiar los valores sociales?

Podríamos sí.

Sería un ejercicio de hiperstición en contra de los valores capitalistas que gobiernan nuestro presente y nuestro futuro.

De hecho la acción colectiva performativa busca eso, el cambio del futuro mediante su enunciación presente.

Es una acción colectiva que parte de figuras performativas para poder mostrar sus efectos futuros.

Ya lo dijo Alfred Hitchcock: «Hay algo más importante que la lógica: es la imaginación».

Tenemos que ser capaces de imaginar alternativas y utopías porque de esa manera modelamos el futuro. Se trata de desarticular la “verdad única” que nos encorseta y modela el futuro en nuestra contra.

¡Esto enlaza con aquello del 68 de “la imaginación al poder”!

Sí, en cierta forma.

La imaginación es la política por otros medios.

Tiene poder transformador de la realidad la imaginación de ideas y mundos performativos, fuera de la única verdad.

Creo que voy entendiendo. Por ejemplo, en la respuesta a la pandemia covid19 el capitalismo ha llevado las de ganar porque ha tenido gran poder de hiperstición, ha establecido ideas performativas, ideas teóricas de hoy que se transforman en realidades mañana

Exacto.

Por ejemplo, ha sido hiperstición la idea de que de la pandemia sólo se salía con la vacunación. Tal idea es falsa pero performativa y ha logrado convertirse en cierta sólo porque la hemos aceptado como “verdad única”.

Es decir, las industrias y sus políticos (y expertos) se han negado a aplicar políticas inteligentes que han controlado la pandemia antes de tener vacunas, como en Japón, Taiwán y Vietnám. Se han negado a aplicar vacunas “sociales” y políticas inteligentes solidarias.

Esta negativa ha sido implícita pues han logrado convencernos de que era imposible, de que la única solución eran las vacunas. Por consecuencia se cumple la hiperstición y aquí estamos, deseando que todo el mundo se vacune para volver a la normalidad, incluso a poder salir a la calle sin bozal.

Todo ello incrementado la desigualdad y haciendo más ricos a los ricos. Por ejemplo, Pfizer podría sumar un beneficio de otros 33.300 millones de euroes “extra” de los contribuyentes de la Unión Europea en 2022 y 2023, al tenernos como rehenes.

Necesitamos hiperstición a tope

Sí.

Por ahora nos ganan los ricos y sus políticos.

Para saber más. Fuentes:

Cambio de paradigma en filosofía. La revolución del nuevo realismo

https://www.redalyc.org/jatsRepo/584/58448801006/html/index.html

Cuestión de testosterona

https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/desconcierto-csmico-831/cuestin-de-testosterona-19693

Figuras performativas de la acción colectiva. Una trayectoria con la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, desde las políticas de conocimiento feminista y la etnografía crítica

https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/97343/acac1de1.pdf

La teoría performativa de género de Judith Butler

https://psicologiaymente.com/social/teoria-performativa-genero-judith-butler

Medicalización del envejecimiento y síndrome por déficit de testosterona

https://www.navarra.es/NR/rdonlyres/0220315B-65F6-44DA-A97A-7B1810DD2B39/237520/Bit_v20n5.pdf

Nick Land: Aceleracionismo e hiperstición

http://laindustriadelplacer.blogspot.com/2013/05/nick-land-aceleracionismo-e-hipersticion.htmlç

Performatividad

http://subtramas.museoreinasofia.es/es/anagrama/performatividad

Vacunas COVID: Pfizer podría sumar un beneficio de otros 33.300 millones € “extra” de los contribuyentes de la UE en 2022 y 2023

https://elobrero.es/opinion/65438-vacunas-covid-pfizer-podria-sumar-un-beneficio-de-otros-33-300-millones-euros-extra-de-los-contribuyentes-de-la-ue-en-2022-y-2023.html

2

Un paraguas para la tormenta, un chubasquero para la sangre (Marc Casañas)

David Healy en su nuevo libro (conflicto de interés: el cual estamos traduciendo al español Alejandro Oncina Cánovas y yo) “Shipwreck of the Singular: Healthcare’s Castaways” (Samizdat Health Writer’s Co-operative Inc., 2021) se refiere a una tormenta venidera (página 335 / 461. “The Approaching Storm”) dentro del capítulo 11 “Shadow Government”. Habla de qué ocurre con la monolatría de los ensayos controlados “[…] Every time we take an RCT informed pill we send a message that the risks health services seek to manage lie within us rather than in society. We make lepers of ourselves. The role of our doctors, like that of engineers, used to be to reduce the risks to us of the options we chose to take to an acceptable level. Now their role is to immunize corporate bodies from the risks we pose them. The increasingly Kafkaesque nature of our contacts with health services betrays the bureaucratic rather than entrepreneurial fundament to these services”.

Acaba el capítulo diciendo que el problema sonambulista no es despertar. Sino que “[…] The question now, as it was for Fichte, is how to wake the sleepwalkers up. The hypnotist on stage can undo the spell. Triggering a stampede in a crowded theater by crying fire can undo a spell. Sleepwalkers can also wake if they bump into an antithesis. But waking to find everyone else entranced is nightmarish”. Mediante un film, Kafka, una tesis doctoral que cita a Walter Benjamin dándole una vuelta a su concepto de “tiempo mesiánico” y dos libros que hablan sobre distopías (para mí) actuales abordaré críticamente la propuesta de resistencia hipersticiativa de Juan Gérvas en su entrada en acta sanitaria:

https://www.actasanitaria.com/hipersticion-cuando-la-ficcion-de-hoy-crea-la-realidad-de-manana/

Él dice que es posible (y quizás un deber ciudadano) una resistencia a lo que se quiere hacer venir (lo que viene es incierto, pero lo que se quiere hacer venir está claramente cartografiado desde hace tiempo). Yo digo que se pueden hacer diagnósticos más o menos pragmáticos de lo que se vendrá, pero son más de autoprotección (o de una protección de muy baja escala, familiar, vecinal… no mucho más) dado que sea lo que sea que tenga que venir es inevitable. No sabemos cómo ni de qué manera saldrá la gente herida, pero sí que será la gente más frágil y vulnerable y que nos salpicará bastante. La metáfora de la tormenta la uso para expresar que no se puede esquivarla (si llueve en tu zona te aguantas) y el chubasquero es para expresar que como mucho podremos protegernos estéticamente de sus efectos morbimortales.

Eso hace referencia al inicio de mi explicación con una película: 복수는 나의 것, Boksuneun Naui Geot («Sympathy for Mr. Vengeance» como título oficial, pero literalmente significa «Vengeance Is Mine»)

https://en.wikipedia.org/wiki/Sympathy_for_Mr._Vengeance

[Fuente: http://www.dvdbeaver.com/film/DVDReviews20/sympathy_for_lady_vengeance_dvd_review.htm
Más imágenes en: https://www.imdb.com/title/tt0451094/mediaindex?ref_=tt_pv_mi_sm ]

Esta imagen muestra la parte fácil de una venganza contra un crimen cometido. Si alguien ha dañado / matado a alguien de tu tribu, te organizas para darle materile. Al igual que para evitar el avance del Mal (en términos arendtianos) lo que tienes que hacer es evitar tu indiferencia. Ergo, ante el progreso del fascismo español / italiano, hacías barricadas para montar una resistencia simple y lineal como en un circuito eléctrico cerrado. “No pasarán” (como lema desiderativo claro. Si acaban pasando… al menos lo intentaste. ¡Que no se diga!). Una forma concreta e individual de esa venganza la podemos encontrar en el film de Polanski “Death and the Maiden” (del libro de Ariel Dorfman con el mismo título. También se han hecho adaptaciones teatrales). Alguien (una persona con nombre y apellidos) te daña o mata a alguien que conoces, y a posteriori (si sobrevives) podrás vengarte. Se crea una asimetría de poder que desbalancea las cuentas morales de lo que creemos justo y con tiempo, paciencia y técnica quizás podremos restablecerlas (sabiendo que la venganza puede alimentar la llama que te hace seguir con vida pero que después de su ejecución una simple brisa puede apagar nuestra vela existencial al quedarnos huéfanas de sentido en términos de Victor Franklin).

A día de hoy (p. ej. tema COVID-19) nos va a ser imposible (opino) saldar las cuentas. En temas complejos eso son ideales para caminar, como muestra el discurso de Amos Oz en “Las cuentas aún no están saldas” (Siruela, 2021). En el ejemplo simple y lineal anterior, una barricada era una utopía posible (un topos realizable a través de una praxis. Para entender esa resistencia como utopía sigo a Lourdes Reyes Manuel con su imprescindible tesis “El espacio utópico como revolución kairológica”

https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/681318/reyes_manuel_lourdes.pdf?sequence=1&isAllowed=y 

No algo con tintes escapistas (un Edén post-capitalista sin violencia ni jerarquías) ni con necesidades asamblearias para debatir sobre qué hacer (se sabía qué hacer, solo había miedo de sus consecuencias. Como la muerte o entrar en la lista negra del Régimen). Chupado en su concepción, in-creíble en su ejecución (quienes lo hicieron se les recuerdan como héroes). Ahora, para mí, no hay sitio de resistencia (porque el sistema médico y la lógica tecnológica como dice Joan-Carles Mèlich) y solo se puede estar (en algunas cosas) fuera-de-sitio. Se puede no tener what’s app dependiendo de si estar fuera del mundo what’sappil no perjudica tu sueldo ni tu vida social a un nivel extremo. Se puede no tener email si tus contactos tienen tiempo para quedar contigo y te cogen tus llamadas. Pero el tema sanitario candente, cuando te tienes que “vacunar para las demás, no solo para ti”, ¿quién puede resistirse? Complejo, y no sin riesgos:

https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-augurios-pedro-cavadas-sobre-efectos-adversos-vacunas-coronavirus-y-sputnik-202104092013_noticia.html (ver video de Pedro Cavadas en El Hormiguero).

Toda resistencia a esa omnipresencialidad la percibo como el cuento de Kafka “Una pequeña fábula”:

Una pequeña fábula

“¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.

-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato…y se lo comió.”

La trampa lleva gestándose desde hace décadas. Va a doler y muchas personas van a salir dañadas y algunas perecerán. Como digo, paraguas y chubasquero. El ratón no puede fortalecer el cuello ni puede evitar la trampa. Las propuestas gatunas nos llevarán a algo igual o peor (opino).

La inmaterialidad de los riesgos y la naturaleza epidémica de este evento al cual no podemos co-estar de ninguna otra forma nos ha llevado a tener que aceptar la solución Algorítmica (léase “experta”) de la vacuna. Finito. Aunque si hubiéramos re-destinado mucho presupuesto sanitario (biomédico) a las residencias habría resultado en una menor incidencia de contagio y su posterior afectación. Aunque hubiéramos parado mejor el golpe con la Renta Básica Universal implementada y asegurado el suministramiento eléctrico en los barrios con más déficit de determinantes sociales. Nos ha llegado ese paquete (de medidas), y no puede ser devuelto. Una distopia literaria que nos informa sobre lo que pasa si queremos devolverlo o modificar su contenido (patentes) está en libro “Qualityland” de Marc-Uwe Kling:

“Bienvenido a QualityLand, en un futuro no muy lejano. En QualityLand todo funciona bien: el trabajo, el ocio y las relaciones se optimizan mediante algoritmos. Hay cosas curiosas, como que tu apellido es el trabajo que tenían tu padre o tu madre en el momento en que te concibieron, y para confirmar una compra realizada en TheShop tienes que besar el Ipad. Y los algoritmos te sugieren (e imponen) incluso tu posible pareja perfecta. Sin embargo, uno de sus ciudadanos, Peter Sinempleo, sabe que algo va mal, al menos en su vida; es, además, de los pocos que se permiten no estar de acuerdo con el mundo en que vive, y al que no le importa perder puntos (porque el sistema, sí, te evalúa constantemente). Si en QualityLand todo es realmente tan perfecto, ¿por qué hay drones que tienen miedo a volar o robots de combate con estrés postraumático? ¿Por qué las máquinas se están volviendo más humanas, pero las personas actúan como robots?”.

El día que Peter recibe un paquete de TheShop, que no solo no había pedido (cosa que no es extraña, porque la empresa más popular del mundo se anticipa a los deseos de las usuarias) sino que, sorprendente, no quiere; decide devolverlo, asumiendo las consecuencias que eso pueda tener. Si lo consigue, demostrará que el Algoritmo se puede equivocar, y esto pondría en jaque los Cimientos sobre los cuales se sustenta el Sistema.

Bienvenidas a QualityLand. Han recibido una(s) vacuna(s) y el Algoritmo no se equivoca. Se puede discutir sobre el precio al que van a pagarla ustedes (siempre quieren más las empresas. ¡No se quejen, salvan vidas!) o cuántos daños van a darle de monopolio (bis). Pero poco más. Y por favor: apresúrense a vacunarse y a no erigir monsergas de no-sé-qué-adverso que ha pasado en no-sé-dónde. En el Imperio de la Prisa no hay sitio para anécdotas. Necesitamos una cobertura en % en Nombre de la Salud Pública. Datos, cifras, variables. Evidencia. Aprendan a hablar con nuestra gramática. Y molesten lo menos posible (por su Bien se lo decimos).

En este espacio (topos), repito, no hay posibilidad para mí de resistencia hipersticional. Sí creo que aún existe la posibilidad de soñar o ilusionarse con ello. ¿Por qué no? Las ilusiones siempre son baratas y relucen como si fueran nuevas. A precio de saldo andan siempre.

Paraguas y chubasquero. Recuerden. La salud pública se ha desencarnado de sus afectaciones en las personas individuales:

https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09581596.2019.1680803

Y quizá ha sido por una necesidad virtuosa de implementación global. Efecto adverso que no se farmacovigila, Salud Pública que no (se re)siente. Hay otro cuento de Kafka con el que finalizaré y con el que creo que se está finalizando una concepción de seguridad al tratar con personas (tanto en su aplicación individual como comunitaria, una praxis cuaternarista la podríamos llamar) y cada vez más cualquier propuesta necesita hipertrofiar su brazo efectivista. No sé qué saldrá de aquí y cómo nos afectará, pero sí creo que su avance no admitirá resistencia. Espero eqivocarme.

El cuento se titula «Josefina la cantante o El pueblo de los ratones»:

https://biblioteca.org.ar/libros/130801.pdf

Josefina es la cantora del pueblo ratonil. No es que cante como los ángeles. Tampoco es que cante bien. Tampoco… es que cante. Emite como un silbido casi sordo. La gente se congrega más por hacerle un favor y hacer(se) compañía que no por el goce de un arte superior y excelso. Esa es la Salud Pública que decía que salvaba vidas con sus intervenciones. Las balas mágicas antibióticas, la potabilización de las aguas, el cuidado en las toxiinfecciones alimentarias… ganaron la confianza ciudadana. Hubo una época de silencio pragmático hasta la terapia antiretroviral para el vih-sida y la hepatitis C (donde toda empresa farmacéutica y sus accionistas / inversores se dieron cuenta de que curar a la población no es rentable económicamente). Se pasó de los viejos riesgos a los nuevos riesgos:

https://www.scielo.br/pdf/csp/v23n1/01.pdf

Mediante la lógica rosada (Geoffrey Rose) de que no hay que estratificar los riesgos mediante grupos de individuos concretos sino que hay que mover montañas poblacionales. Su creación montañosa de iatrogenia (al tratar riesgos y no enfermedades, al producir mal-estar apriori en vez de ofrecer bien-estar a posteriori) redujo el volumen del silbido de Josefina. Cada vez había más naufragios sanitarios (personas dañas de forma reversible o irreversiblemente por la propia atención médica) correlacionando eso con los beneficios de muchas empresas junto al burnout del personal tanto de Atención Primaria como especializado (pero siempre sufriendo más y de forma más honda las primeras). “[…] Pero Josefina ya a cuesta abajo. Pronto llegará el momento en que Josefina silbe por última vez y calle. Ella es sólo un episodio de la historia eterna de nuestro pueblo, y el pueblo superará la pérdida. Para nosotros no será fácil; ¿cómo conseguiremos reunirnos en completo silencio? En realidad, ¿no estábamos callados cuando cantaba Josefina? ¿Era su silbido notoriamente más potente y más vivo que lo que llegará a ser su recuerdo? ¿No ha valorado tanto la sabiduría del pueblo el canto de Josefina porque en él había algo inmortal?
Quizás nosotros no perdamos mucho, pero Josefina, liberada de las fatigas terrenas que, sin embargo, según ella, están destinadas a los elegidos, se fundirá en la innumerable multitud de héroes de nuestro pueblo y pronto, como nosotros no hacemos historia, obtendrá la redención del olvido, como todos sus hermanos” (sigo la traducción de Miguel Salmerón en “La metamorfosis y otros relatos de animales” en una edición especial de Espasa, 2012 de la primera edición con esa presentación. Página 211. En su contraportada podemos leer “[…] Si las fábulas del racionalismo y la ilustración tomaban a los animales como figuras alegóricas para transmitirnos una enseñanza útil y moral, aquí no se encuentran moralejas: el mundo ha tomado un rmbo que ya no permite hallarlas”. Yo, tomando a Kafka como un “avisador del fuego”

http://digital.csic.es/bitstream/10261/24353/5/Los_avisadores_del_fuego.pdf
Sus lecciones me han enseñado algo, que las distopías sirven como extremos literarios para mostrar mundos sin salida como avisos de lo venidero. No tanto para “escapar” de esos destinos, sino para protegernos de su afectación infinita. Una visión dinámica e histórica de este asunto lo encontramos en Christian Retamal H:

http://www.ub.edu/geocrit/xiv_christianretamal.pdf

La muerte de la incertidumbre (Michael Tan. “The Death of Uncertainty: a story of AI and free will”. New Degree Press, 2020) ha causado un by-product inesperado. Ante una concepción de lo complejo e incierto como difícil (técnicamente abordable) y domesticable nos ha llevado a un sitio de un solo camino y sin vuelta atrás donde irremediablemente vamos a acabar peor que si hubiéramos sido capaces de desarrollar una sabiduría en ese campo mediante un pensamiento más bibliotecario que disciplinar. Al querer de-limitar nuestras inseguridades, bloqueamos la posibilidad de que emergiera en nosotras una razon fronteriza. Y ahora no hay escapatoria, ni siquiera marginal, para lo que viene (nos han desactivado “La frontera como método”, y en todos los sitios hay el mismo no-horizonte). Ante esto, no hay ninguna razón radical que valga opino (Marina Garcés). El diagnóstico del golpe venidero no reduce su intensidad. Pero permite saber que en algún momento recibiremos un (fuerte) impacto. Algo es algo.

Primo Levi dijo que después de Auschwitz sería raro que se volviera a dar a nivel europeo algo similar, que con ese tipo de eventos (campos de trabajo / campos de concentración) se había creado una especie de inmunidad que mínimo duraría unos 50-100 años según sus cálculos:

https://www.youtube.com/watch?v=ypjbsI5Py-k

Tic tac.

3.

Pesimismo moderadamente optimista (Juan Gérvas)

Quien es pesimista no cree vivir en el peor de los mundos posibles, sino simplemente en el mundo tal cual es, con la maldad asociada siempre a la Humanidad. El pesimismo insiste en que lo inhumano es parte de lo humano y que se demuestra empíricamente, nos guste o disguste. En ese sentido conviene el pesimismo, que en salud cuadra bien con lo que siempre hemos defendido (Mercedes Pérez-Fernández y el firmante).

Por ejemplo, respecto a la definición de salud, no se trata de la búsqueda de un mundo feliz de juventud eterna en el nirvana constante, en que no haya sufrimientos, ni minusvalías, ni enfermedades, ni muerte, sino de promover y facilitar el “quantum” de salud de que dispongamos individual y socialmente hablando.

La visión optimista y cegadora en salud es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pocas cosas han hecho tanto daño, esa visión que imagina a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, impensable si no es en los instantes que dura un orgasmo.

Con una visión pesimista moderadamente optimista, estar sano es la capacidad de superar los inconvenientes de la vida y ser capaz de disfrutar de la misma. De hecho, en latín salus alude a estar en condiciones de superar un obstáculo. Sin embargo, la ideología de la OMS ignora esa capacidad para disfrutar de la vida con sus adversidades, incluso con las enfermedades y la muerte.

No hay una dicotomía entre salud y enfermedad sino que ambos estados se entrezclan y cabe una “mala salud de hierro”, como dicen a veces los pacientes. La vida ofrece oportunidades de disfrute hasta ser posible “morir sanamente” después de un “sano envejecer” que convive con los inconvenientes lógicos del vivir.

En general, en la vida y en la política, conviene ese pesimismo moderadamente optimista cuya importancia no está no en sus derrotas sino en su capacidad de inspiración y contagio, en su innegable herencia. Es decir, aceptamos con pesimismo filosófico el ser perdedores de largo recorrido sabiendo encontrar más dignidad en cada una de las mil batallas perdidas que en una batalla ganada.

No es baladí el empeño, pues de una guerra se trata y el dolor, sufrimiento y muertos los ponen personas y poblaciones que precisan un sistema sanitario público de cobertura universal que disminuya la inequidad con solidaridad.

Estamos ayudando a pasar entre todos una antorcha de ciencia, conciencia y coraje a generaciones futuras. Una antorcha esencial para la salud de pacientes y poblaciones, y para el profesionalismo sanitario. Vale la pena intentarlo.

Esa antorcha no persigue ni promete la felicidad (tampoco la salud en visión OMS), y lleva tanto de utopía como de distopía. Se trata de utilizar la imaginación como elemento político en el sentido de crear narrativas hipersticiosas con el propósito de que sean enunciados performativos. Es decir, que cambien el futuro.

En ello es importante el pesimismo moderadamente optimista, una visión que analice el presente y el posible futuro con sus inconvenientes y al tiempo haga propuestas hipersticiosas de alternativas utópicas que lleven la imaginación al poder.

4.

Desesperanza totalmente realista (Marc Casañas). 

El pesimismo creativo no es decadentismo, pero tampoco creo que sea una enorme pasión por la redención humana (tengo en mente a Isaac Bashevis Singer). Creo que el pesimismo muestra su filia (que no Eros) por el abismo. Platón expulsó a quienes se dedicaban a poetizar en su República, pero nada se puede construir con una praxis pesimista. Quien sigue esa vía intenta vislumbrar por dónde se va a resquebrajar lo que tiene delante de sus ojos, necesita cerrar horizontes salvíficos para rendir al máximo. Si quieres aumentar tus probabilidades de sobrevivir a un viaje, llévate a una persona pesimista que crea que no sobreviviréis. La medicina es un viaje (o clásicamente se entendía así. Οδός, hodos: camino como la Odisea; δυνάμεις, dynámeis: fuerza o poder, en la Biblia milagro). Más vale estar al tanto a sus cambios.

 

La antorcha que queréis pasar ha testimoniado lo mejor y lo peor. Talmud: si tú crees, yo soy. Si tú no crees, no soy. Ninguna hiperstición salvó a la Ilustración de sus efectos de aplicación monolátrica de la razón. Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799) quiso proponer para su época el símbolo del fuego (▲). Su versión feliz (léase prometeica) da luz y calor, y es imprescindible para el crecimiento y progreso de todo lo vivo, pero eso sí, tratado sin cautela también quema y destruye. Parece muy dynámeis sí.

 

Yo tengo esperanza, pero no en mí. Creo que si queda algún rostro que atender después de todo esto, valdrá más esa atención (relacional) que no yo a nivel individual (sobrevivir no tiene sentido si no hay sociedad en la que re-conocerte a través de la Otra). Beckett le dijo a Cioran: en tus ruinas encuentro refugio. No dijo nada de si el paisaje de fondo estaba en llamas o si la tierra que pisaban era estéril. Habrá que seguir (diría él), pero sabiendo que andaremos arruinadas. Y cojeando. Y quizás pulmonarmente no nos recuperaremos jamás. Fin de partida a esos pensamientos. Ahora, con ese contexto sentido a flor de piel, ¿qué (re)valorizaríamos? Pues allí hay que estar. Lo que evite tu suicidio en tu peor pesadilla, al despertarte ve allí y no sueñes nada más allá. Las utopías no son islas, pero pueden causar un efecto farmacológico (φάρμακον, venenos) que no me interesa particularmente. El pesimismo no necesita antídoto, pero tiene carácter nitroglicerineico. Nadie se pone a ello sin tener experiencia en manipular explosivos y materiales peligrosos. La utopía se vende en tazas.

 

Me sobran algo menos de 100 palabras. No las necesito. Quizá no haya nadie a quien escribírselas. Quizás no haya nadie.

 

Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. jjgervas@gmail.com equipocesca.org @JuanGrvas

Marc Casañas, Flâneur. MCasanasEscarre@gmail.com 

Juan Gérvas y Marc Casañas son miembros de NoGracias. 

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