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https://www.bmj.com/content/363/bmj.k3654

El Centro Nórdico Cochrane y Peter C Gøtzsche siguen en su cruzada contra la ciencia comercial. La semana pasada se ha publicado un artículo en el BMJ que explora el entramado real detrás del conocimiento controlado por la industria farmacéutica.

La polémica sobre la expulsión de Peter C Gøtzsche de la Cochrane no solo tiene que ver con déficits democráticos en la organización sino también con su aceptación del condicionante básico que supone el intenso control empresarial de los experimentos.

Si se evalúa basura, se produce basura.  

Los autores de este artículo del BMJ comienzan reconociendo que la colaboración entre la academia y los profesionales con la industria podría ser beneficiosa:

«La colaboración entre la industria y el mundo académico es común en el desarrollo de vacunas, medicamentos y tecnologías ya que puede ser mutuamente beneficiosa. Los académicos proporcionan acceso a los participantes en el ensayo y a la experiencia clínica y metodológica; y la industria proporciona financiación y experiencia.»

El problema es que en el mundo real las cosas no funcionan así. 

https://trialsjournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/1745-6215-12-9

Hay acuerdos de confidencialidad -e incluso estrategias de presión- para no permitir la libre divulgación de los resultados. Por ejemplo, una encuesta entre investigadores clínicos canadienses describió problemas en relación con el control de la industria sobre el diseño de los estudios, la propiedad y el acceso a los datos así como con el análisis estadístico.

El objetivo del artículo es describir, más allá de las evidencias genéricas que han establecido que los conflictos de interés de los investigadores influyen en los resultados, el papel y las prácticas específicas de los académicos, la industria y las organizaciones de investigación por contrato (CRO) cuando colaboran en la realización de ensayos clínicos. 

Se analizaron, explorando las declaraciones de los investigación y a través de una encuesta (tasa de respuesta del 40%), las relaciones de los icientíficos principales de 200 ensayos clínicos consecutivos de vacunas, medicamentos y tecnologías publicados desde abril de 2017 en las 7 principales revistas científicas médicas (New England Journal of Medicine, the LancetJAMA, the BMJ, the Annals of Internal MedicineJAMA Internal Medicine, and PLoS Medicine) y que fueron financiados completamente por la industria farmacéutica.

Se descartaron como conflictos de interés los pagos relacionados con el ensayo clínico analizado.

Se consideró como ensayo clínico independiente aquel financiado por la industria en el que ni los patrocinadores ni una CRO participaron en el diseño, la realización, el análisis o el artículo del ensayo.

 RESULTADOS

(1) Casi todos los ensayos (más del 90%) fueron diseñados y realizados total o parcialmente por empleados de la industria.

(2) En el 50% de los ensayos, el análisis de los datos fue realizado en exclusiva, sin participación de los investigadores, por la industria financiadora o la CRO contratada por la industria.  

(3) En el 87% de las publicaciones había coautores que eran empleados de la industria o de la CRO.

(4) Entre un 5-3% de los autores que respondieron a la encuesta reconocieron participación de empleados de la empresa o de la CRO en alguna fase del ensayo clínico aunque no se declaró. 

(5) En solo un 2% de las publicaciones se especificó que no existió acuerdo de confidencialidad entre la empresa y los investigadores.  

(6) La mayoría de los autores que respondieron a la encuentran encuentran muy beneficiosa y satisfactoria la colaboración con la industria. Algunas de las frases extractadas son muy significativas: 

x «Es una oportunidad de escribir artículos de estudios importantes en revistas de alto impacto»; 

x «Ser Investigador Principal de un ensayo clínico positivo es siempre un beneficio en el CV y en el reconocimiento»; 

x «La empresa tiene que estar obviamente de acuerdo con el diseño del estudio. Ellos financian el ensayo clínico» 

x «Tuve acceso a todos los datos pero no tuve acceso a la base de datos … Cualquier análisis que pedíamos, estaba hecho» 

x «Yo redacté las secciones de introducción y discusión, mientras que los escritores científicos de la empresa redactaron las secciones de metodología y resultados».

(7) Sólo el 4% de los ensayos clínicos financiados por la industria analizados pueden ser considerados independientes

(8) Un autor lo resumió magistralmente:

«Dicho esto, no me opondría a que todos los estudios patrocinados por la industria tuvieran una explicación como: «Los Investigadores del Ensayo X reconocemos que hemos participado en un estudio que ha sido realizado por la compañía Y».

https://www.bmj.com/content/363/bmj.k4224

El Editorial del BMJ comentando este texto pide más transparencia:

«bla, bla, bla, bla ,bla, bla»

https://blogs.bmj.com/bmj/2018/10/03/shining-light-industry-collaboration/

Dos de los autores del artículo que hemos analizado dan una opinión más comprometida en el blog del BMJ:

«De la encuesta, aprendimos que los líderes académicos generalmente encontraron que la colaboración con la industria era beneficiosa, tanto para ellos como para sus instituciones. Destacaron como beneficios importantes las grandes subvenciones de la industria, las publicaciones en revistas de alto impacto y el reconocimiento de su institución y de sus colegas. Es fácil entender por qué algunos aceptan que se limite su libertad académica. 

Y, sí, se puede:

«Sin embargo, también encontramos ejemplos de ensayos financiados por la industria realizados independientemente: son académicos que controlan la base de datos del ensayo, realizan ellos mismos el análisis estadísticos y exigen libertad para publicar los hallazgos»

La conclusión es obvia:

«Los ensayos independientes son el camino a seguir; la comunidad académica debería rechazar colaborar con la industria cuando ésta exige control sobre el diseño, la realización, los datos, el análisis estadístico o la presentación de los informes».

https://civio.es/medicamentalia/2018/10/10/conflictos-intereses-medicos-farmaceuticas-josep-baselga/

No es más transparencia. Que también. Porque Baselgas hay muchos.

Pero la transparencia se está quedando en un adorno superficial del pseudo-profesionalismo.

Es necesario más compromiso con la ciencia independiente de investigadores e instituciones académicas.

Y se puede ser independiente aunque la investigación esté financiada por la industria: los 8 ensayos clínicos descritos en este artículo son el ejemplo de que es posible.

Es también necesario más reconocimiento a los investigadores e instituciones que gestionan su investigación de forma independiente. El Instituto Negri italiano es un excelente ejemplo.  

Es, por supuesto, también necesario un mejor control de los conflictos de interés en el sistema público de salud y las instituciones públicas que deben velar por una adecuada regulación.

https://civio.es/medicamentalia/2018/10/09/18-medicos-recibieron-mas-de-50000-euros-de-una-sola-farmaceutica-en-2017/

Que 18 médicos españoles, la mayoría de la pública, hayan recibido 1,6 millones de euros de la industria en solo 1 año, que muchos sean jefes de servicio e, incluso, tres de ellos asesores de la AEMPS, es patético.

Sin un reconocimiento a la independencia, los acomodados líderes clínicos y académicos, aupados por la industria, seguirán copando los puestos de poder y control académico, clínico y político.

Los independientes, mientras tanto, están abocados a desaparecer por melancolía y ostracismo.

¿Se pueden hacer ensayos clínicos independientes aunque están financiado por la industria?

Pues claro.

Pero es que al lado de la industria se está tan calentito.  

 

 

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