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Los costos que dice la industria les supone desarrollar los medicamentos son la excusa que ponen para fijar los cada vez más escandalosos precios de los medicamentos.

A la industria farmacéutica le gusta venderse afirmando que es el sector de I+D+I más importante del mundo. Falso. Es el sector de marketing y promoción más gigantesco, sofisticado e intensivo. Para demostrarlo, los autores críticos, han utilizado tres argumentos. (1) desmontar las exageradas cifras que aportan sobre el costo de desarrollar un nuevo fármaco; (2) impugnar la imagen de empresa innovadora que nos quieren vender; (3) y mostrar las verdaderas cifras que invierten en la promoción de sus productos. 


Suele citarse el informe del movimiento ciudadano norteamericano Public Citizen del año 2001, en el que demostraban como gran parte de la investigación que desarrolló los cinco medicamentos blockbuster de la época había sido financiada por fondos públicos o privados sin ánimo de lucro. Sus recomendaciones siguen siendo absolutamente vigentes 

El trabajo más importante que ha desmontado la campaña de «capitalización de la incertidumbre» fue el trabajo publicado  en BioSocieties, «Desmythologizing the high cost of pharmaceutical research«

Una vez descontadas las ayudas estatales vía desgravación de impuestos y considerando de manera diferenciada el costo de los medicamentos realmente novedosos y el de aquellos otros que proceden de moléculas más antiguas (me-too sobre todo), los autores concluyen que el costo medio de desarrollar un medicamento  arroja una cifra ¡18 veces menor!: 43,4 millones.

Nos engañan en el costo del producto (ni los vendedores de crecepelos de las pelis del oeste sacaban tanto margen) pero al menos inventan medicamentos novedosos. Este es el segundo gran mito: la capacidad de innovación de la industria. En una reciente revisión de Precrire, una de las revistas sobre evaluación farmacológica más prestigiosa del mundo, de todos los medicamentos introducidos en Francia entre los años 2001 y 2011, clasificados según sus bondades, tan solo un 0,2% eran innovaciones rupturistas y un 1,3% avances reales. Globalmente consideran que de las 998 nuevas moléculas evaluadas solo en un 27,8% estaría justificada su introducción en el mercado. En un 51,8% no aportarían nada nuevo (medicamentos me-too) y en un terrible 14,8% serían fármacos claramente dañinos.

Los medicamentos más utilizados finalmente son los que no aportan nada nuevo. En un mundo lógico, no gastaríamos dinero en medicamentos que no aportan ninguna novedad. Pero el mundo del medicamento no obedece las reglas básicas del capitalismo en donde lo mejor y más económico vence sobre lo peor y más caro. Los medicamentos más vendidos son caros y no más efectivos o seguros que los más antiguos. ¿Cómo se puede dar esta transgresión lógica? Por la capacidad de venta de esta industria basada en una gigantesca inversión en marketing.

En un artículo del Plos, se demuestra, como la inversión en I+D de la industria en norteamerica es del 13,4% de la facturación mientras que en promoción es del 24,4%. Por categorías, destaca la cantidad invertida en representantes (35,5%) y en gastos no monitorizados (27,7%), es decir, no declarables por amparar presuntamente prácticas corruptas.

Pfizer sigue con la matraca a través de una campaña en el metro de Londres contestada oportunamente por Médicos sin Fronteras

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«La empresa farmacéutica Pfizer ha instalado en la estación de metro londinense de Westminster anuncios con los que intenta justificar los desorbitados precios que las compañías farmacéuticas fijan por los medicamentos.

Uno de los anuncios asegura que cada nuevo medicamento tiene un coste de investigación y desarrollo de 1.000 millones de libras (casi 1300 millones de euros). Con esta publicidad, Pfizer trata de influir sobre los miembros del Parlamento británico y en la opinión pública en general. De hecho, algunos de estos anuncios han sido ubicados en la salida del suburbano cercana al Parlamento en Londres.

Manica Balasegaram, directora de la Campaña de Acceso a medicamentos esenciales de Médicos Sin Fronteras responde a la campaña publicitaria de Pfizer y refuta los datos expresados en la misma:

«Pfizer está tratando de confundir y engañar tanto a los ciudadanos de Londres como a los parlamentarios con, lo que ellos mismos denominan, hechos sobre cómo se elabora un medicamento. Todos sabemos que investigar y desarrollar un fármaco no cuesta 1.000 millones de libras. Incluso Andrew Witty, consejero delegado de la multinacional GlaxoSmithKline (GSK), afirmó que este supuesto hecho era ‘uno de los grandes mitos de la industria farmacéutica’ ¿Por qué Pfizer no es honesta con la sociedad?«

Las afirmaciones de Pfizer solo sirven para destacar el fracaso del sistema de investigación y desarrollo (I+D). En su publicidad afirman que gastan 1.000 millones de libras en la I+D de un medicamento, pero no explican cómo han llegado a esa cifra… y a cuánto asciende su contribución.

La realidad es que son los contribuyentes quienes pagan la mayor parte de la factura: una parte sustancial de la I+D recae en el trabajo arduo de universidades y laboratorios sufragados por el Gobierno que son quienes, objetivamente, descubren los compuestos que después se convierten en medicamentos superventas.

Empresas como Pfizer reivindican que están implicadas en la I+D cuando, en realidad, sólo compran, con el objetivo de obtener ingentes beneficios, compañías más pequeñas que son las que han creado los medicamentos superventas. Llevan a cabo esta estrategia al mismo tiempo que cierran sus instalaciones y divisiones de I+D -como ha pasado con la unidad de I+D de antibióticos en el Reino Unido- e ignoran el desarrollo de medicamentos que necesitamos de verdad.

El enfoque de negocio de Pfizer, reflejado y reproducido por muchos en la industria farmacéutica de hoy, contribuye a una situación como la actual en la que estamos a punto de quedarnos sin antibióticos que puedan tratar las infecciones bacterianas, o que no existan tratamientos aprobados ni vacunas para enfermedades como el Ébola.

Pfizer factura al día casi 12 millones de libras en ventas solo con la vacuna contra el neumococo; sin embargo, el precio de esta vacuna continúa fuera del alcance de muchos países en desarrollo donde casi un millón de niños muere cada año a causa de la neumonía.

Pfizer publicó ayer su cuenta de resultados en 2015: obtuvo un beneficio neto de 7.171 millones de euros. No creemos, por tanto, que les deba resultar inadmisible poner la vacuna a disposición de todos los países en desarrollo a un precio de 5 dólares por niño las tres dosis:

«En lugar de gastar dinero en campañas publicitarias engañosas, Pfizer podría salvar las vidas de más niños reduciendo el precio de la vacuna contra la neumonía. En este sentido reiteramos nuestro llamamiento a la compañía para que baje su precio«».

 

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