image_pdfPulsa aquí para descargar en PDFimage_print

Captura de pantalla 2016-01-24 a las 19.37.15

Ha sido demoledor el Editorial que Dan L. Longo, M.D., and Jeffrey M. Drazen, M.D. han escrito el 21 de enero de 2016 en el New England Journal of Medicine: «Data sharing«

Empiezan con una descripción platónica de ese valor añadido en la literatura científica, el libre acceso a los datos duros de los investigadores, que ven como una entidad no-criticable; pero, acabando el primer párrafo ya están haciendo surgir sus críticas a ese concepto.

Captura de pantalla 2016-01-24 a las 19.35.22

Primeramente argumentan que alguien que no ha participado en la totalidad del ensayo clínico no puede discernir los criterios utilizados ni comprender el uso de los datos

Comentario: este argumento es algo que va en contra de la garantía clásica del método científico que es la posibilidad de replicación tanto del estudio como del análisis estadístico.

share

Comentan los editorialistas del NEJM la preocupación de algunos investigadores de primera línea de que el sistema pueda alumbrar lo que llaman «investigadores parásitos» (research parasites):

«Una segunda preocupación es que surja una nueva clase investigador: personas que no han tenido nada que ver con el diseño y la ejecución del estudio, y que van a utilizar los datos de otro grupo para sus propios fines, posiblemente robando la productividad de la investigación prevista por el autores de los datos, o incluso usando esos los datos para tratar de refutar lo que los investigadores originales afirmaban. Hay preocupación entre algunos investigadores de primera línea de que el sistema sea tomado por lo que algunos investigadores están llamando «investigadores parásitos«

Comentario: Es obvio que cualquier contrastación del análisis estadístico será público y a su vez criticable; la refutación de resultados sesgados es precisamente, por otra parte, el objetivo de esta contrastación o replicación estadística

Esta es buena: llamar parásitos a los investigadores que desean comprobar que los resultados del análisis estadístico son correctos es como decir que los inspectores de hacienda que repasan los datos de las declaraciones para encontrar errores o fraudes están parasitando las cuentas de los ciudadanos; por supuesto, en el Editorial, ni un comentario de los hechos que han obligado a los grupos interesados en una investigación íntegra a solicitar la publicación de todos los datos de los ensayos clínicos: evitar el fraude creciente y escandaloso que supone el sesgo de publicación y la manipulación de los datos en los artículos para obtener los datos deseados

En un comentario jugoso a este editorial, podemos leer:

«Diciendo que los «parásitos» pueden «utilizar los datos para tratar de refutar lo que los investigadores originales habían planteado», el NEJM se ha metido en un agujero poco inteligente observando la falibilidad de su propia creación. En octubre de 2015, un artículo publicado en la revista Journal of Experimental Psychology señaló por qué los estudios de replicación son probablemente más necesarios que nunca. El simplista «publica o perece» que impulsa a los científicos así como la utilización perezosa de la publicación en revistas de alto factor impacto como sustituto de la buena investigación por muchas instituciones, ha llevado a los investigadores a hackear sus propios resultados, con lo que los estudios acaban siendo comunicados con resultados espectaculares, cuando, en realidad, la mayoría son bastante aburridos».

Continua este comentario, recordando que esta insigne revista es la que tiene un índice de retracciones más elevado (rectificaciones de la revista a artículos publicados porque posteriormente han sido refutados; vean el espectacular gráfico abajo).

 retraction-index

Es decir, los editorialistas llaman «investigadores parásitos» a los expertos que hipotéticamente verificarían los resultados de los trabajos publicados, cuando es el NEJM la revista que publica trabajos menos fiables y la que, previsiblemente, más se beneficiaría de activar mecanismos de evaluación complementarios a la poco eficaz revisión por pares interna.

Pero seguimos con el Editorial del NEJM.

A continuación, los editorialistas contraponen una falsa alternativa: la simbiosis, citando como ejemplo un estudio publicado en el mismo número sobre biomarcadores de estadio II y III de cáncer colorectal donde «una colaboración «simbiótica» y no «parasitaria» ha ayudado a todo el mundo»: pacientes, investigadores «front-line» y a los ultraescépticos que no se creen los estudios sin los datos duros publicados…).

parasites

La queja principal del Editorial es una apología de la endogamia y de la mala ciencia; la solución que proponen, una actividad parasitaria en sí. Ante las dudas acerca de una tortura de datos o de publicación de material solapado, no-replicable o con fallos metodológicos por parte de los revisores independientes, proponen una «captura del que duda», haciéndolo participar en el estudio para convertirlo en co-autor.

Captura de pantalla 2016-01-25 a las 8.09.52

Peter C. Gøtzsche lo tiene claro:

«[…] Consideren la alternativa. Sociedades que sólo tienen una versión oficial de la verdad no son sociedades en las que nos gustaría vivir… Permitiendo acceso libre a los datos, esta situación sólo podría mejorar, y así todas las personas que quisieran acercarse a la verdad tanto como fuese posible podrían tener la capacidad de corregir los registros publicados«.

El Institute of Medicine norteamericano también ha publicado un informe en el año 2015 apoyando que los datos de los ensayos clínicos sean públicos y compartidos, no solo para modular el «auto-hackeo» de los autores sino también mejorar la innovación:

«Los ensayos clínicos son esenciales para determinar la seguridad y eficacia de nuevos tratamientos de salud, pero el limitado intercambio de datos impide la utilización máxima del conocimiento adquirido. En resumen, el sistema actual no está proporcionando un rendimiento adecuado a los esfuerzos de los pacientes participantes, de los investigadores y de los patrocinadores. Mayor intercambio de datos podría mejorar la salud pública, acelerar el descubrimiento de fármacos y su proceso de desarrollo, reducir la investigación redundante y facilitar la innovación científica.» (énfasis nuestro)

El IOM señala el punto más importante: los datos de los ensayos clínicos son posibles porque sigue habiendo pacientes que aceptan participar en los experimentos de manera altruista; pocos seguirían colaborando en los ensayos clínicos si supieran las consecuencias de la privatización de la información científica que impone el actual sistema.  

¿A quién pertenecen los datos de investigación?

Según las actuales reglas del mercado, a los patrocinadores y, por tanto, a sus accionistas financieros.

Pero según las reglas de la alianza moral en la que se sustenta la red de confianza que permite la pervivencia de la investigación con seres humanos, los datos pertenecen también a los investigadores, a los médicos clínicos y a los enfermos que han participado.

Investigadores, clínicos y pacientes son los accionistas morales de la empresa colectiva que hemos llamado medicina y, por eso, también han de ser tenidos en cuenta. Los accionistas financieros no pueden seguir imponiendo en solitario las reglas del juego

El NEJM solo arroja piedras contra su prestigio con ocurrencias como este Editorial, una evidente ayuda a las compañías cuando el consenso sobre la necesidad de compartir los datos parece estar (lentamente) imponiéndose.

La editorial del NEJM que ha iniciado todas estas acciones de queja-respuesta se pueden revisar en el hashtag de twitter #researchparasites y #IAmAResearchParasite.

Marc Casañas y Abel Novoa

 

 

Comparte este post en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin