Acaba de ser publicada una nueva revisión, realizada por la agencia de evaluación de tecnologías sanitarias australiana, que concluye que la homeopatía no ofrece resultados beneficiosos para la salud. Bienvenidos sean estos trabajos.
Sin embargo, lo diré desde el principio: denunciar la homeopatía (o la acupuntura; o las «vitaminas»; o las pulseras magnéticas..) debe ser parte, en mi opinión, en primer lugar, de un movimiento cívico más general contra la medicalización de la vida, es decir,
(1) contra la generación de miedo para alimentar el negocio de la salud;
(2) contra la expropiación de la capacidad de autocuidados o heterocuidados informales de las gentes mediante prácticas que derivan de la tradición o de explicaciones no científicas de la existencia; y
(3) contra la posibilidad de que perviva la libertad para elegir modos de vida o intervenciones entendidas y sentidas por las personas como sanadoras, sin que estén distorsionadas por el afán de lucro o el negocio, ni juzgadas, necesariamente, mediante las reglas de evaluación científicas.
Plantear que denunciar la homeopatía -o cualquiera otra de las conocidas como «terapias alternativas»- es parte de una batalla de la «ciencia verdadera y objetiva» contra la irracionalidad, es «errar el tiro». No es esta la batalla principal de la ciencia; la principal es mejorar la ciencia. Por varias razones:
(1) la medicina convencional está llena de prácticas no basadas en la evidencia científica;
(2) gran parte de la efectividad de la medicina convencional tiene que ver con aspectos no científicos de las relaciones sanadoras;
(3) la ciencia biomédica basada en conocimiento obtenido mediante la mejor metodología científica está llena de conclusiones irrelevantes para los pacientes y, por tanto, su introducción en la práctica médica es irracional y, con mucha frecuencia, incluso dañina;
(4) los argumentos utilizados por los defensores de la medicina científica contra las terapias alternativas son «positivistas ingenuos» y no aguantan una mínima crítica epistemológica de fondo. La ciencia convencional no suele aceptar bien las anomalías.
(5) la realidad es compleja: existen, por un lado, prácticas etiquetadas como «alternativas» que han pasado a ser consideradas convencionales cuando la ciencia ha avanzado y ha sido capaz de comprender los mecanismos biológicos implicados o evaluar adecuadamente sus resultados (por ejemplo, la fibra para prevenir enfermedades digestivas, la lactancia materna o los partos en el domicilio); y por otro lado, hay ensayos clínicos que han demostrado la efectividad de determinadas prácticas alternativas (desde la moxibustión para disminuir la presentación de nalgas de los bebes, hasta la oración para mejorar los resultados de los pacientes ingresados en una Unidad Coronaria) que han sido rechazadas por la medicina convencional por su «falta de plausibilidad biológica» (un argumento poco científico; de hecho, muchos medicamentos oncológicos han sido aceptados en la práctica médica con menos evidencias que las de estas dos terapias alternativas).
Dicho de otra manera, y simplificando:
La lucha de la medicina convencional contra las terapias alternativas -intentando que estas prácticas queden fuera de juego y que sea la medicina convencional la que determine, científicamente y en exclusiva, qué es o no es salud y, por tanto, cuáles son los instrumentos legítimos para intentar alcanzarla-, es una estrategia autoritaria y medicalizadora.
El problema de fondo es que las terapias alternativas están recurriendo a las mismas estrategias medicalizadoras -invasoras, totalizantes, coercitivas, persecutorias, sustentadas en la generación de miedo y creencias irracionales como la posibilidad de prolongar la vida o la juventud indefinidamente, impedir cualquier dolor o sufrimiento o reducir el riesgo a enfermar a cero- que la medicina comercial.
En suma, las terapias alternativas están copiando el exitoso modelo de negocio de la medicina convencional y, en mi humilde opinión, la batalla ciudadana debería estar en
(1) evitar la expropiación del concepto de salud que se lleva a cabo tanto desde posiciones «científicas» como «alternativas» y, por supuesto, en
(2) desvelar y denunciar el fraude
Creo que es posible la coexistencia de la medicina convencional biomédica con prácticas terapéuticas o sanadoras alternativas basadas en experiencias personales, relaciones terapéuticas no profesionalizadas, la tradición o creencias espirituales.
La condición común para aceptar este pluralismo terapéutico no es que todas las «terapias» estén basadas en evidencias científicas sino que
(1) ninguna de ellas sea medicalizadora sino potenciadora de las capacidades de las personas para vivir vidas autónomas, dichosas y no limitadas por el miedo;
(2) ninguna de ellas «venda más de lo que puede vender», es decir, engañe (y ambas «terapias» lo hacen);
(3) es necesario separar claramente en todos los ámbitos medicina y terapias alternativas. Son dos paradigmas inconmensurables. Esta separación no es nítida desde el punto de vista epistémico pero entiendo que el avance del conocimiento necesita “creer” en un paradigma y profundizar en él, de acuerdo con determinados esquemas “convencionales”.
(4) rechazar la homeopatía como práctica médica no significa cerrarse a que alguno de sus preparados o su propia especulación teórica pueda ser admitida en un futuro porque cuente con pruebas que la ciencia considere aceptables (y esta aceptación no deja de ser un consenso y, por tanto, sometido a cambios también). La última premio Nobel de medicina demostró que la artemisia valía para la malaria: una hierba, no aceptada por la medicina occidental como terapéutica durante muchos años, se ha impuesto finalmente pero solo utilizando los métodos científicos convencionales, por más que había pruebas empíricas desde hacía siglos. Seguro que esta hierba, estudiada por médicos occidentales, hubiera sido aceptada antes y que factores culturales y políticos han tenido que ver en su tardía incorporación a la medicina. Hay que seguir investigando (hay fundamentalistas que creen que ni eso debe hacerse con la homeopatía porque no cumple los criterios de plausibilidad), pero mientras eso se hace, la homeopatía solo debería poder usarse en la práctica médica en un contexto de investigación (aquí lo explicamos mejor)
Es decir, en mi opinión, es posible estar contra los argumentos pseudocientíficos que defienden la homeopatía (esos que «venden más de lo que pueden vender») y que pretenden colocarla a la altura de un medicamento alopático serio como, por ejemplo, la penicilina y, al mismo tiempo, aceptar su papel «terapéutico» para ciertas condiciones y en determinadas circunstancias (por ejemplo, recomendado por sanadores no médicos).
Los médicos deben asesorar a los ciudadanos sobre en qué contextos puede activarse una estrategia convencional u otra, si este es su deseo, alternativa.
Dejar solos a los pacientes -como hacemos muchos cuando nos preguntan sobre hierbas, homeopatías y otros productos-, ante la impresionante avalancha de mentiras, fraudes y estafadores que hay detrás de muchas de estas terapias alternativas, es incumplir nuestro compromiso moral de cuidado.
Pero también es medicina basada en la superstición seguir utilizando los fármacos «basados en las mejores evidencias», como si fueran productos milagro y además creyendo que su utilización no obedece más que a las necesidades de los pacientes y no a las prácticas de marketing de la industria farmacéutica o a la simplificación en la toma de decisiones que introduce la racionalidad tecnico-científica.
Tengo claro que las (inevitables) debilidades y contradicciones del conocimiento científico biomédico no permiten esgrimirlo como si fuera una espada justiciera que ilumina un mundo lleno de mitos y leyendas irracionales.
Si aceptáramos este maniqueísmo terapéutico estaríamos sustituyendo un mito por otro.
Pretender que todo el mundo comparta las mismas creencias acerca de lo que produce o no salud es simplificador y autoritario. La salud es un concepto subjetivo que no es objetivable científicamente.
Por eso es muy recomendable el monográfico que editó Daniel Callahan, cómo no, un crítico pertinaz, desde su formación científica y filosófica, de la innovación biomedica y las falsas creencias e irracionalidad en la que está sustentada. El título ya lo deja claro: «The Role of Complementary and Alternative Medicine: Accommodating Pluralism«.
Su convicción es que es la reflexión sobre las medicinas alternativas, y no su impugnación despreciativa, la que puede iluminar una más amplia sobre la innovación en biomedicina y el estatuto del conocimiento científico.
Ojalá fuera más sencillo pero la complejidad es, también en este tema, ineludible. Ni blanco, ni negro.. grises.
Acomodemos el pluralismo mediante el debate y no lo hurtemos ni simplifiquemos con eslóganes
Abel Novoa
PD1: las opiniones vertidas en esta entrada no son de NoGracias sino estrictamente del firmante
PD2: nuestra posición queda completada en los comentarios y en esta otra entrada http://www.nogracias.eu/2016/03/12/no-hay-mala-homeopatia/
PD3: nueva edición del texto con algunas modificaciones como, sustitución del término «medicina alternativa» por «terapia alternativa»; eliminación de un comentario positivo hacia la medicina integrativa (explicamos mejor porqué en el enlace de la PD2); especificación de por qué los médicos o sus instituciones no pueden recomendar estas terapias.



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Son numerosos los excesos cientificistas. Sabemos de los múltiples interese en juego por parte de la industria farmacéutica y también de la diagnóstica.
Ahora bien, creo que nada justifica mantener práctica pseudocientíficas como la homeopatía. No es defendible. Por supuesto, un homeópata puede curar alguna condición… como podría hacerlo una imposición de manos porque el efecto placebo es importantísimo. Pero, si la medicina ha avanzado como ha hecho, no ha sido por mantener doctrinas esotéricas o congeladas en el tiempo sino por acoger el enfoque científico. Desde luego, no basta con él. La relación clínica es más que la aplicación de un protocolo o usar un criterio EBM que puede estar muy sesgado por conflictos de interés, pero, en ningún caso, puede retornarse a algo que, si no es alternativa mágica, la recuerda bastante.
Entiendo que esa «pluralidad» debe descartar lo irracional. Y la homeopatía carece del menor fundamento científico.
Gracias Javier por el comentario. No defendemos aquí la homeopatía o cualquier otra terapia no convencional sino el derecho de las personas a elegir su concepto de salud y las estrategias terapéuticas para alcanzarla; pensar que solo existe la medicina alopática para hacerlo es reduccionista y autoritario (el cientificismo no deja de ser una fe ciega en la ciencia y, por tanto, una especie de ideología o creencia no menos irracional que otras). La salud no es un concepto unívoco y, desde luego, no viene científicamente determinado. El pluralismo terapéutico que defendemos quiere ahondar en este debate y propone la activación estratégicas de una u otra vía, de ninguna o de solo la biomédica dependiendo de la dolencia, de las circunstancias y de las creencias de cada sujeto. Yo personalmente no creo en homeopatía ni nunca la recomendaría pero si un paciente me pidiera consejo sobre su utilización en un contexto seguro, una vez informado de su falta de evidencias científicas, no le diría que no lo hiciera si él piensa que puede beneficiarle o ha tenido experiencias previas positivas. Un saludo
Gracias por acoger mi anterior comentario. Creo que coincidimos en lo esencial. Personalmente he escrito un libro cuyo título es «El autoritarismo científico» en el que critico precisamente esa «fe ciega en la ciencia». También comparto que cada cual es libre de decidir sobre lo concerniente a su salud.
Mi única discrepancia estriba en que quizá, por mi parte, sea más estricto (o radical si se prefiere) a la hora de denostar las pseudociencias.
Y lo soy por un motivo principal. La ciencia (no el cientificismo) es abierta; el método científico se basa en esa apertura, en esa disposición a que el hecho empírico avale o refute una hipótesis. Pero, desde mi punto de vista, esa flexibilidad es algo de lo que carecen las pseudociencias, con los argumentos ya conocidos (de que si no se han estudiado adecuadamente, las maldades farmacéuticas, el argumento Galileo y todas esas cosas).
Claro que todo es relativo en la práctica clínica. Hay algo llamativo e que los extremos se tocan. Eso ocurre en el caso de sectores «escépticos». El escepticismo es esencial metodológicamente, pero otra cosa es hacer de él creencia general, cosmovisión por la que sólo la ciencia puede hablar. Esos «escépticos» son en realidad tan impermeables a la argumentación como los pseudocientíficos a los que critican.
Gracias de nuevo por abrir un debate que me parece interesante. Ruego que se tomen mis críticas desde el deseo que surgen: contribuir modestamente como un mero punto de vista más en un interés común que es el que, por el hecho de ser médicos, nos ha de mover.
Un cordial saludo.
Gracias Javier. El debate también es epistemológico. El criterio de plausibilidad para no aceptar los resultados, por ejemplo, de la moxibustión (el link en el texto), por no existir un mecanismo biológico que pueda explicarlo, no deja de ser un rechazo de datos empíricos basado en una teoría, algo bastante anticientífico y dogmático: «si los datos no encajan en mi conocimiento previo, rechazo los datos y los considero no válidos». Esta doctrina reduccionista asume que todo el conocimiento pasado y futuro tiene obligatoriamente que ser coherente y unitario. Es lo que Feyeraben llamaba «el condicionante de la consistencia» que el filósofo consideraba irracional y conservador ya que preservaba las teorías antiguas sobre las mejores, es decir, rechazar una hipótesis o teoría no por los datos empíricos que la apoyan sino por contradecir otra teoría haría remover en la tumba al mismísimo Popper. Ahora bien, la moxibustión sí encaja en las teorías de la medicina tradicional china. ¿Una forma de imperialismo epistémico? Es seguro que existen muchas opciones terapéuticas con mecanismos de acción que no están contemplados en el paradigma biológico: abramos la mente y escuchemos esos datos; esta sería, en mi opinión, una actitud realmente científica.. y, a la vez, humilde con lo que desconocemos. Gracias de nuevo por la oportunidad de debatir. Un saludo
Boom shalkaaka boom boom, problem solved.
Te felicito por el artículo. De las pocas veces que veo una crítica original a la homeopatía original y no los dos o tres tópicos de siempre.
De las pocas veces que leo, previamente a esa crítica, cómo en la medicina convencional hay tantas prácticas pseudoracionales o, en el mejor de los caso, cómo muchas veces son irrelevantes (de cara al paciente real) a pesar de tanta (o quizás por eso) metodología «científica»…
De las pocas veces que leo sobre epistemología y «positivistas ingenuos»…
En fin, prescribo homeopatía desde hace años, de hecho soy director de un máster universitario para médicos y veterinarios. Por supuesto que no estoy de acuerdo en que la equipares a la imposición de manos o la oración (sin desmerecer nada, claro está) pero no creo que eso, en el contexto en el que hablamos, sea relevante. En cualquier otro momento se puede discutir sobre ese y cualquier otro aspecto homeopático.
Pero estamos totalmente de acuerdo en esa estrategia medicalizadora que denuncias y que, a poco que te informes, verás que el paradigma homeopático en absoluto participa de ella. Y es que hay mucha desinformación, un par de tópicos como decía y poco más.
Gracias por tu visión
Saludos
Un par de posts por si sientes curiosidad…
http://www.hablandodehomeopatia.com/el-supositorio-del-dr-baos/
http://www.hablandodehomeopatia.com/escepticos-pseudoescepticos-divulgacion-y-otros-chicos-del-monton/
Creo que como has dicho,la homeopatia es poco conocida por parte de los medicos,que algunas veces se pone a hacer criticas sin conocerla.Hay trabajo de científicos que no saben decir como hacen la medicinas homeopaticas,no quer dcir que no tinen efecto.Su comentario me parece bueno,corecto pues se necesita un debate adulto a respecto.
Oiga, pues muérase a los 30 años, poliomielítico y picado de viruelas, si tal es su deseo. Pero a los demás déjenos en paz. El enemigo no es lo que me ha dado un bienestar que mi bisabuelo no hubiera soñado.
¿Y eso qué tiene que ver con el artículo? A ver si aprendemos a leer.
Sí. ¿Cómo es posible defender algo como la homeopatía?
Es algo análogo a defender la teoría del flogisto en Química o la del éter en Física.
La pseudociencia es protociencia congelada y dogmática.
Otro que no sabe leer.
Volvamos a la edad media, sí señor!
Que se haya usted aprendido algunos nombrajos pseudocientíficos no le da más veracidad a sus argumentos.
Primero entienda los principios de la ciencia y luego critíquelos.
En otra época usted sería de los que andaría de pueblo en pueblo vendiendo elixir de la eterna juventud subido a una caja de madera en la plaza mayor.
Salud!
¿Por qué no aprendes a leer? No has entendido nada.
Estimado Abel.
En tu entrada hay muchos conceptos interesantes para debatir pero hay afirmaciones que no se sustentan. Por ejemplo, respecto al rezo por intercesión hay muchas evidencias de su no utilidad.
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD000368.pub3/abstract
Krucoff MW, Crater SW, Gallup D, Blankenship JC, Cuffe M, Guarneri M et al. Music, imagery, touch, and prayer as adjuncts to interventional cardiac care. Lancet 2005; 366: 211-217
Y muchas más.
La postura equidistante e integradora tiene sus peligros, como, parafraseando a Tim Michin: Si abres demasiado la mente, ten cuidado no se te caiga (como broma)
Si algo es incoherente, ilogico, contrario a todas las leyes físicas y químicas y no ha demostrado una eficacia bajo la metodología científica que ha producido fármacos (buenos) como tú dices, es que no es nada. Y la homeopatía no es nada, es la conjunción de deseos terapéuticos manipulada y adornada con una psicoterapia simple. Y no hay equidistancia.
La denuncia de los abusos medicalizadores la hacemos muchos, incluso los «bienintencionados»
Gracias Vicente. No defiendo la equidistancia con las terapias alternativas y la medicina alopática (de hecho no soy equidistante en mi práctica habitual) sino con el derecho de las personas a buscar y encontrar la salud de una manera personal y utilizando los medios en los que crean. La salud no está definida científicamente y, por tanto, es un concepto profundamente subjetivo impregnado de creencias, no todas racionales (ni falta que le hace). Que alguien crea en la homeopatía como vehículo para alcanzar la salud, me parece respetable aunque, si me pregunta, le informaré de la falta de evidencias científicas y de la potencia que tiene el efecto placebo para aliviar ciertas dolencias. Lo que no es respetable es la venta de la homeopatía con argumentos pseudocientíficos para engañar a la gente y su equiparación con los medicamentos alopáticos (nogracias apoyó vuestra campaña nosinevidencia). Esto es lo que denuncia la entrada: el enemigo peligroso no son las medicinas alternativas sino la utilización del miedo y los deseos irracionales de inmortalidad, eterna juventud o riesgo cero para vender tanto productos mágicos como medicamentos. Un abrazo.
Dice Vd. que defiende «el derecho de las personas a buscar y encontrar la salud de una manera personal y utilizando los medios en los que crean». Me parece muy bien que mi abuela, por ejemplo, sea una fervorosa seguidora de Fray Leopoldo. Veo que ella se siente segura rezando a este fraile franciscano y deposita la confianza de su sanación en la fé. Pero no pretenda Vd. situarme la creencia de mi abuela en el mismo plano que la medicina basada en la evidencia científica. Eso es retroceder a la Edad Media. El propio uso del concepto «medicina alopática» que hace Vd. le retrata.
Gracias por el comentario Juanma. Soy médico formado en la ciencia biomédica y un firme defensor de la medicina científica. No creo en la homeopatía, ni en otras terapias alternativas y, por tanto, no las recomiendo a mis pacientes. Por tanto no soy equidistante ni pongo al mismo nivel la medicina científica y la medicina alternativa. Lo que pretendía con este texto no es defender las medicinas alternativas sino el derecho de las personas a activar ritos, utilizar sustancias o establecer relaciones -a las que otorgan propiedades terapéuticas- basándose en sus creencias y/o experiencias personales ¿Por qué? Porque la salud es un concepto profundamente subjetivo y, por tanto, no reducible ni definible (solo) desde la perspectiva científica. Desde este punto de vista, intentar descalificar las terapias alternativas porque no pasan el filtro del método científico me parece reduccionista aunque su evaluación sí me parece imprescindible (sobre todo para garantizar su seguridad y denunciar el fraude que se produce al vender estas terapias como si fueran medicamentos). No creo, ni personalmente ni profesionalmente, repito, en las terapias alternativas pero sí defiendo que la búsqueda de la salud en un proceso complejo en el que los avances científicos son fundamentales, los más importantes, pero, de ninguna manera, los únicos. Muchas personas sienten que «otras terapias» les ayudan a conseguir mejor salud y los profesionales médicos deberíamos respetar esos «caminos» siempre y cuando no impidan la obtención de tratamientos efectivos basados en la ciencia. Por eso creo que el verdadero enemigo de la medicina científica no son las terapias alternativas sino el proceso masivo de expropiación de la salud y medicalización de la vida -realizado tanto por parte de la medicina alopática científica como de la medicina alternativa- al que estamos sometiendo a una población cada vez más atemorizada, infantilizada y demandante de tratamientos milagrosos que les eviten todo sufrimiento y reduzcan cualquier riesgo. Abel Novoa
En el texto, das a entender que estamos atrapados por intereses que nos manipulan. Por supuesto que no.
No denunciar las pseudociencias en base a la libertad de tomar opciones no medicalizadoras, es decir una equidistancia en donde todo vale por no ser medicalizador y libre me parece demasiado permisivo con lo falso.
Denunciar la medicalización de la vida y los abusos y errores de la medicina científica, y a la vez la falsedad de las pseudociencias es compatible y saludable en todos los aspectos.
Y si no, repasa, la parte de tu texto que tanto gusta a los homeópatas que te han escrito y que me definen como «un tipo bienintencionado pero equivocado».
Un cordial saludo
No creo que estés manipulado Vicente. Para nada. Si se entiende eso mis disculpas porque no era la intención. La homeopatía se ha «medicalizado» de hecho, de la mano, cómo no, del negocio. Eso es lo que denuncio. Cuando hablo de la medicalización de la medicina alternativa me refiero a que sus defensores están utilizando las mismas estrategias que la industria farmacéutica para vender su productos: expropiar la salud. Te sigo desde hace años y admiro tu coherencia y conocimientos en relación con la utilización de los medicamentos pero creo que juzgar las medicinas alternativas con los esquemas de la medicina científica es una estrategia simplificadora que conduce, paradójicamente a una profundización de la medicalización de la vida ya que solo deja la opción de una hermenéutica científica de la existencia y la salud. Gracias por los comentarios y la oportunidad del debate. Abel
Comparto plenamente el texto de Vicente Baos.
Ser crítico con la medicalización de lo normal y con todo lo malo que afecta a la práctica clínica no significa ser permisivo con lo «alternativo». La homeopatía no es inocua ya que puede alejar a alguien de una terapia adecuada.
Y es un negocio. Dejémonos ya de ver el demonio encarnado sólo en la industria farmacéutica «alopática».
La homeopatía sería respetable cuando se creó, a finales del siglo XVIII. Desde entonces, la ciencia ha avanzado algo, creo yo. Insisto en que defender la homeopatía en Medicina equivale a defender el flogisto en Química o el éter en Física… o a descartar que existan átomos. Estamos en el siglo XXI y que haya quien defienda una práctica mágica será respetable dentro de la libertad de creencias, pero no desde la racionalidad científica.
O que saben los medicos de la homeopatia? Son terapeuticas distintas la homeopatia,acunpuntura,y deven ser vista en separado.No hay una mejor que la otra,creo que pueden ayudarse,sin preconceito.
Muchas gracias por tu reflexión, que suscita interesante debate y que básicamente comparto. En mi práctica cotidiana, en la atención a los pacientes, se establece una relación que difícilmente podría ser analizada «científicamente» que pone en marcha procesos que mejoran la salud y la autonomía de cuidados de los mismos, que parten de sus creencias y que en muchas ocasiones no tienen que ver solo con el uso de medicamentos, quizá el medicamento sólo sea el vehículo …
Salvo que pensemos que el paciente sólo es una suma de cifras que poner en orden. Un saludo afectuoso para todos.
Gracias Pura. Mi experiencia es semejante. Abel Novoa
Felicitaciones por escribir sobre el tema. Coincido en la necesidad de fomentar el autocuidado preventivo y curativo, con alimentación, movimiento, respiración, terapias naturales caseras,… para favorecer la autoeducación en salud y la independencia. Las medicinas alternativas tienen mayor tendencia a hacer ésto, además de aplicar alguna técnica específica (acupuntura, homeopatía, reiki,..), aunque a veces estas técnicas también son utilizadas con una finalidad momentánea o externa (no hay aprendizaje sobre el proceso de enfermedad-salud). También es cierto que las terapias integrativas tienen una actuación más global sobre ámbito físico, emocional, energético y espiritual. Me es dificil imaginar cómo trabajar contra la medicalización de la vida sin otro modelo (diferente al biomédico) con el que poder abordar ese trabajo. Los médicos de Familia tienen pocas herramientas en esta línea, y si en su formación han aprendido a prescribir fármacos, esa es su herramienta para combatir la enfermedad, el estreñimiento, la tristeza u otras. Y los médicos o enfermeras que trabajan con un paciente deberían realizar un proceso de experiencia en sí mismos sobre autocuidado-autocuración, desarrollo emocional,… Hay que abrir la mente y el espíritu, sin miedo a que se caigan ni se vayan. Es probable que las personas tengan experiencias que les ayuden a encontrar otro camino para solucionar sus problemas de salud y vitales.
Brasil tiene una Política Nacional de Prácticas Integrativas y Complementarias en el Sistema Único de Salud desde 2006, con una gran inclusión de las mismas en Atención Primaria (mayor del 50% en la Región Metropolitana de Campinas, con una cobertura a 3 millones de personas). M Luz define las Racionalidades médicas como sistemas medicos complejos, comportando 5 dimensiones interligadas: morfologia humana (anatomia), dinámica vital (fisiologia), sistema de diagnóstico, sistema terapéutico y una doctrina médica (qué es enfermedad, su origen, su evolución o cura), todos basados en una sexta dimensión implícita o explícita: una cosmologia.
A través de esa delimitación se puede distinguir entre sistemas médicos complejos como biomedicina, medicina tradicional china, homeopatía o ayurveda y terapias o métodos diagnósticos aislados como Flores de Bach o Iridología (1).
Es probable que debamos aprender nuevas formas de realizar investigación con otros sistemas. Y a la vez, cada uno puede experimentar en sí mismo diferentes procesos de mejora, prevención y curación en diferentes ámbitos.
(1) Luz MT. Racionalidades médicas e terapêuticas alternativas. Cadernos de Sociologia 1995; 7:109-128.
Gracias Leandro por el interesante comentario. Abel Novoa
Hola,
Les escribo este comentario desde Cali, Colombia.
Muy interesante este artículo (al igual que todos los que he leído en la plataforma «No Gracias» hasta ahora)
Quisiera preguntarles algo: ¿Han pensado traducir al Inglés sus artículos más relevantes?
La plataforma No Gracias creo que esta teniendo una influencia cada vez mayor en varios países de Latinoamérica.
Pienso entonces: ¿Por qué no pensar en aumentar la difusión de sus contenidos a otros países que no son de habla hispana?
Pienso que sus contenidos son bastante bastante valiosos, la traducción de artículos más relevantes al Inglés creo que lograría una mayor difusión en los cinco continentes, algunos temas que se discuten en la plataforma «No Gracias» no existen en otras páginas publicadas originalmente Inglés (o quizás sí existen – pero definitivamente la calidad de sus contenidos pienso que es mucho mejor).
Por último, les cuento que acabo de manifiestar mi adhesión a la plataforma «No Gracias» http://wp.me/p4UVo9-162
Saludos,
Jorge
Gracias Jorge. Si su deseo es ayudarnos en esa traducción contacte con nosotros. Nos parece una excelente propuesta. Mi correo personal es abelnovoajurado@gmail.com
http://ladiademadeoro.wix.com/camaradedroguerias-
Hola de nuevo,
ya que he hablado de desinformación haré primero algunas afirmaciones para saber dónde estamos y si de verdad hay algún ”enemigo” entre nosotros
-Los homeópatas (a partir de ahora se entiende que siempre hablo de médicos que también prescribimos homeopatía) suscribirían la mayor parte, sino todas, las afirmaciones respecto a la medicina convencional de Gotzsche o Strabanek o, hace más tiempo aún, el gran Illich. No sólo las suscribimos, es que estamos en la misma línea. Lo mismo puedo afirmar, en mi corta trayectoria en las redes sociales, de la mayor parte de gente que escribe en esta web… (menos en lo de homeopatía claro jaja)
-Todos estos libros o el El Butlletí Groc, por ejemplo, son de lectura frecuente entre nosotros.
.
-Bajo el rótulo “homeopatia” puede haber de todo, farsantes incluidos, pero no sólo no somos responsables sino que intentamos cambiarlo (con no demasiado apoyo institucional por cierto). Es más, muchos de los productos presuntamente homeopáticos en absoluto lo son. Hay una gran confusión, también entre nuestros colegas, entre homeopatía, fitoterapia y medicina “natural”.
-Como decía en un post (ver anterior comentario) los homeópatas estamos por (no es de ahora, es historia) denunciar los excesos de la industria farmacéutica (no tendría espacio para detallarlo), explicar los efectos de la pobreza en la salud (para decirlo rápido), estimular una verdadera educación sanitaria en la población (ahora quasi inexistente), o hacer realidad el método clínico centrado en el paciente.
A partir de ahí ¿es posible un debate adulto sobre esto, como ha escrito otro comentarista? Por supuesto que hay que hablar de estudios (yo los creo imprescindibles en ciencia) pero ¿se puede hablar de más cosas? ¿se puede hablar como se menciona en este artículo (a mi me hubieran tachado enseguida de no sé qué) de cómo se hacen la mayor parte de esos estudios? ¿de la relevancia real que tienen para los pacientes reales? ¿de epistemología? ¿de Khun, Lakatos o Feyerabend?… Los homeópatas nos somos en absoluto los mayores críticos de la MBE (hasta un tanto ingenuamente nos esforzamos en adaptar nuestro modelo) pero ¿se puede hablar también de eso? O vamos a salir con lo del placebo (como si como médicos no supiésemos qué es) o eso otro “tan científico” de que “como va contra las leyes de la física y la química no puede ser y no hay que molestarse?” Gran espíritu científico este (que es el que más abunda, por cierto).
Puedo aseguraros que para la mayor parte de homeópatas, muchos de ellos especialistas, lo más cómodo sería no meterse en estos líos, callarse y adecuarse a la ortodoxia. Pero quizá, entre otras cosas, les seduce el paradigma.
El paradigma homeopático si algo representa es su contribución a la autonomía del paciente sobre su salud. A veces leyéndoos, y estando de acuerdo en tantas cosas que denunciáis, me pregunto:
¿de verdad son (somos) conscientes de a qué paradigma (social, económico, con la propia naturaleza que nos rodea) estamos contribuyendo en tanto en cuanto practicantes, aunque a veces a regañadientes, de esos supuestos teóricos que dan cuerpo a nuestra medicina (convencional)? ¿No habéis pensado que son esos supuestos, la mala praxis e intereses comerciales vienen después, los que están en la base de esa excesiva medicalización que tanto os/nos preocupa?
Disculpas por la extensión y gracias de nuevo
Un cordial saludo
http://www.hablandodehomeopatia.com
Perfecto su comentario!Soy Homeopata y medico de família y comunidad.
Fisica cuántica y estudio de la energía explicarán y desmontarán muchos conceptos y verdades actualmente inamovibles. Tiempo al tiempo. Hoy en día con la información que se maneja, no entender el cuerpo como un todo para su sanación, me parece un atraso. Por supuesto que el miedo debilita. Muchas gracias por permitir opinar. Buenas tardes Teresa
Gracias por este artículo, que se aleja del tan manido medicina vs homeopatía (por resumir) para centrarse en el individuo. Da gusto leer algo así.
Porque la medicina en general trata a los pacientes (o usuarios del sistema de salud) con una infantilizacion abrumadora, donde el protagonista del proceso curativo es la medicina o el médico que tan sabiamente ha dado un buen diagnóstico. Pocas veces el usuario.
Esto se repite de modo más abusivo cuando te quedas embarazada. Pasas de ser una persona normalmente sana a ser: (1) paciente. (2) dejar tu salud reproductiva en manos de terceros. (3) dificultad de plantear dudas y preguntas porque mejor dejarse hacer por el que sabe. (4) dejas de ser un individuo racional y mamífero a ser un contenedor del feto, sin capacidad de decisión.
(5)se protocolariza absolutamente todo, sin dar opción a la individualidad…
Me gusta este texto porque precisamente da cabida a la idea de autorregulación, por la cual uno sabe si mejora cuando hace yoga, se toma silicia para la sinusitis o se vacuna del papiloma humano. Si yo decido sobre mi propia salud y del modo en que voy a curarme, estoy, de hecho, empezando a hacerlo.
Gracias de nuevo por este texto. Hacia mucha falta.
Cito textualmente: «pero sí defiendo que la búsqueda de la salud en un proceso complejo en el que los avances científicos son fundamentales, los más importantes, pero, de ninguna manera, los únicos. Muchas personas sienten que “otras terapias” les ayudan a conseguir mejor salud y los profesionales médicos deberíamos respetar esos “caminos” siempre y cuando no impidan la obtención de tratamientos efectivos basados en la ciencia. » Aunque la última frase «efectivos basados en la ciencia» respondería por sí sola el resto, se me antoja que lo que el autor establece como axioma («la búsqueda de la salud en un proceso complejo») debería entonces llevarnos a que, asumiendo dicha supuesta complejidad, deberían ser los profesionales, y no el paciente, los únicos capacitados para elegir con criterios objetivos. En este caso no se trata de elegir entre un queso cabrales o un cheddar, si no de disponer de los conocimientos médicos/científicos suficientes para saber si un tratamiento es efectivo. Y no lo es en el caso de la homeobobería y otras pseudoterapias, como han demostrado varios metanálisis independientes que han revisado lo publicado hasta la fecha. Se olvida el autor que la homeobobería se aplica no sólo hoy en día en medicina pero en veterinaria, agricultura y ganadería. Dejemos por tanto elegir a las plantas, las vacas y los perros el tratamiento que «sientan» más eficaz. Por último, partiendo del mismo axioma de «complejidad» del sistema solar, dejemos a los astrólogos que decidan cómo afectará el planeta saturno a nuestra salud en los próximos días.
Por mi parte, para acabar ya veo que el debate adulto supongo q(y por esas casualidades) dejo otra reflexión de un colega
http://www.hablandodehomeopatia.com/medicina-basada-en-las-pruebas-o-en-las-personas-son-compatibles/
Por mi parte, y para acabar, ya veo lo difícil que es el debate «adulto» del que se hablaba…
«no pude ser porque no puede ser» y si alguien abre una (leve) rendija heterodoxa podría ser un «equidistante» (curioso término en ciencia) y deberemos justificarnos rápidamente…
Así que seguiremos criticando la medicalización de la vida y otros aspectos médicos tan importantes de forma tan acertada y valiente como hacéis, por lo que leo, en este blog (muchas gracias y ánimo de mi parte) pero los supuestos teóricos, los pilares en los que está basado todo esto (el famoso paradigma) lo dejaremos incólume…
Eso sí, para algunos otros siempre quedará el debate de los quesos…
Cordiales saludos
y por esas casualidades, una reflexión más sobre el tema de un colega
http://www.hablandodehomeopatia.com/medicina-basada-en-las-pruebas-o-en-las-personas-son-compatibles/
No puedo estar de acuerdo con este punto de vista.
Mi opinión, ya que considero esta iniciativa contra la medicalización de la vida, loable, necesaria, racional, razonable y científica, es que es un peligro que se contamine con la pseudomedicina. Este debate puede suponer abrirles la puerta en esta iniciativa, desprestigiándola, además de provocar el rechazo a la ciencia y la medicina basadas en la evidencia.
Falsas terapias alternativas y medicalización son dos caras de la misma moneda: pseudociencia, mala ciencia y medicina sin base en la evidencia.
La medicalización no es un problema científico, sino que tiene su causa más notable en la injerencia de intereses extracientíficos (ciertos poderes económicos) en asuntos científicos (lo mismo sucede con el falso debate acientífico sobre el cambio climático).
El artículo acaba en realidad en las primeras líneas: «Acaba de ser publicada una nueva revisión, realizada por la agencia de evaluación de tecnologías sanitarias australiana, que concluye que la homeopatía no ofrece resultados beneficiosos para la salud. Bienvenidos sean estos trabajos. Sin embargo…»
Sin embargo, nada. No hay nada que añadir a eso. No es cuestión de «cientificismo», «ciencia verdadera» ni mentes cerradas: la homeopatía no demuestra en estudios bien diseñados más efectividad que un placebo.
El punto de vista que considero ajustado es todo lo contrario: medicalización y terapias alternativas en el mismo saco, sin medias tintas y cada una criticada según sus faltas.
Ambas, cada una en su extremo del espectro, son pseudomedicinas sin base en la evidencia: en la terapias alternativas, no hay prueba alguna de que funcionen en absoluto: falta la evidencia; en el caso de la medicalización, los datos que se aportan están adulterados para pasar como ciencia: la evidencia es falsa.
Un saludo,
Gracias Gerardo por la opinión. No solo con «evidencias» las personas alcanzan mejor salud. El debate de fondo no es tanto sobre la eficacia de estas terapias (que en el caso de la homeopatía es nulo) sino sobre el concepto de salud y las maneras personales de alcanzarla que, en mi opinión, no son (completamente) reducibles a «lo científico». Un saludo
https://www.youtube.com/watch?v=HgtKyJtvlc0
Una buena práctica homeopatica, va precisamnete en una dirección de no medicalizar sin sentido. La homeopatia es una gran desconocida y sigo viendo mucho autoritarismo cientifico. Las decisiones sobre como nos queremos curar, no le atañen a la ciencia, son decisiones morales. Elegimos de entre todas las opciones de forma libre con qque y como nos queremos curar. Soy médico homeopata, mi familia y yo somos usuarios de la homeopatia. Puedo asegurar que le hemos ahorrado al sistema muchisimo dinero. Y mis hijos no han necesitado medicamentos. Recientemente mi hijo ha pasado por una cirujia en maxilar inferior para poner un boton y empezar a traccionar el diente incluido. La pauta del maxilo fue: antibiotico, nolotil y corticoide. Se resolvio con Arnica 30 ch granulos,con un gran efecto antiinflamatorio y enjuagues con un antibiotico natural y antiseptico oral TM de calendula y TM de echinacea. Aplico el tratamiento las TM basandome en mi conocimiento como médico homeopata y en los estudios publicados por odontologos homeopaticos. Para sorpresa del maxilo, no hubo hematoma, muy buena cicatrización, la hinchazon logica y nada mas. Cero medicación convencional y muy poca medicación homeopatica. También he de decir que si hubiese sido necesario utilizar medicamentos convencionales lo hubiese hecho. La lbertad está en intengrar. Para ser un buen cientifico, hay que ser librepensador y no vivir aferrado a posturas dogmaticas, que no escepticas.
Interesante que se llame pseudociencia a algo que se desconoce supinamente. Asi como a la ciencia evidentemente…
http://hpathy.com/scientific-research/database-of-positive-homeopathy-research-studies/
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=uD2qScZlvYE
Completamente de acuerdo en que no hay que negar las medicinas alternativas a nadie. No se puede negar que algo diciendo que no cura, cuando existe gente que dice que les funciona, eso no es ciencia. No defiendo la homeopatia ni la niego, basicamente porque ni la uso, ni la estudio, ni tengo beneficios por venderla. Puede que la homeopatia sea un fraude, pero en el peor de los casos gastas dinero en una medicina que almenos no tiene efectos secundarios. El problema de la medicina oficial es negar que todo lo que no este probado cientificamente no funciona pero despues medicalizar a mucha gente aun sin saber si es el remedio. Me explico, niegan que la homeopatia, o la acupuntura… puedan curar una enfermedad. Pero la mitad del los medicos (segun mi experiencia) te medican casi sin estudio previo, por lo tanto no saben si lo que te recetan te va a curar o tendran que probar con otro medicamento nuevamente. Ejemplo: una persona tiene un escema; te dan una crema y si te funciona pues genial sino ya te dare otra… y asi como si nada pasara aun a sabiendas de que todo medicamento tiene efectos secundarios generalmente. En todo este monton de casos no te curan, te hacen gastar dinero y ademas corres reiesgo de sufrir efectos secundarios. Como cuando te dan un antibiotico y no estan siquiera seguros de si es una infección vírica o bacteriana. Yo lo poco que hago cuando tengo algun malestar es tirar de medicina natural tradicional, dieta y descanso si en unos dias no me siento mejor estudiar el caso de medicarme. Logicamente hablo de enfermedades tipo habituales, no enfermedades graves, pero que en esas seguro que tambien habra mucho que discutir respecto a los tipos de tratamientos. Pero lo que mas me fastidia es ver el mal uso de la ciencia estudiando como tapar sitomas que como combatir una enfermedad y curarla, eso no me gusta nada. Pero vamos, que la gente hoy dia tiene para informarse respecto a todos los tipos de medicina.
Seguramente no me expliqué todo lo bien que quisiera pero bueno. Un saludo.
Al hilo de los primeros comentarios; de hace una semana: Entrevista al Dr. Pere Gascón (oncólogo)
http://www.informativos.net/entrevistas/entrevista-al-oncologo-pedro-gascon-la-medicina-integrativa-no-pretende-curar-el-cancer_54901.aspx
Me gusta mucho como Farmacologo ,las plataformas que han surgido en nuestro pais y que espero que se extiendan en Europa y USA ,no gracias es de las mejores que conozco ,particularmente era el director del curso de expertos en Homeopatia que se realizaba en la Universidad de Murcia y que ha sido retirado por la UMU fundamentalmente por la presión de los químicos ,cuando empezó hace 20 años a realizarse ,el objetivo del entonces Catedrático que no creía en la homeopatía pero no se oponía ala difusión de sus conceptos a los médicos ,pues en aquel momento ,el mercado estaba en manos de no médicos ,con cursos privados y empezaba a tener cierta fuerza ,tras 20 años y haciéndome cargo del curso sobre los primeros años del 2000 ,tampoco yo entendía toda la jerga de la homeopatía y nunca lo confieso estudie a fondo su materia médica ,pero he observado ,que de todos los profesionales que han salido ,casi ninguno práctica la homeopatía ,salvo en pequeñas ocasiones ,al igual que muchos especialistas solo en pequeñas ocasiones y dicen tener cierto éxito ,quiero decir que no es fácil que un médico formado abrace la homeopatía ,otra de las cuestiones es que casi todos recetan poco la alopatía es decir creen que con los fármacos se puede hacer mucho daño ,otra cuestión que comparto es que las industrias homeopáticas destinan la mayor parte de su presupuesto al marketing como las otras ,y poco a investigación en homeopatía ,tienen las mismas características de funcionamiento ,han copiado la forma de actuar de las multinacionales al uso ,sólo que con mucho menos dinero ,otra cuestión que he observado es que el ataque a la homeopatía no da sus frutos porque el número de pacientes esta subiendo ,el tema esta en que los pacientes con la homeopatía se siente muy escuchados ya que otra cosa que me sorprendió fue que la historia clínica homeopática les gustaba mucho tanto a los pacientes por el tiempo que se les dedica y también les gusto a los estudiantes de medicina de 5 y 6 pues vieron otra forma de tratar al paciente ,de hecho los médicos que tienen más éxito en la curación homeopática son los que aplican la historia y los que menos los que atienden muy rápido .Y por ultimo decir que he observado cierta tendencia de los bioquímicos y químicos a ser últimamente muy protagonistas en temas de salud ,interfiriendo con polémicas muy agrias en cosas que los médicos podemos entender mejor ,estoy de acuerdo con el artículo de Abel Novoa ,el enfrentamiento perjudica y el hecho de retirar el curso ha sido en vano porque se hace en la Facultad de Medicina privada de la UCAM ,muy buena reflexión la tuya Abel
«Plantear que denunciar la homeopatía -o cualquiera otra de las conocidas como “medicinas alternativas”…»
¿Medicina alternativa? Son los homeópatas los que la llaman «medicina alternativa». La homeopatía no es una alternativa a nada; es un timo y puede resultar muy peligrosa.
«Esta medicina alternativa, como la medicina convencional, pueden tratar enfermedades potencialmente mortales como la diabetes y el cáncer.»
Tomado de http://www.salud180.com/salud-z/top-10-de-mitos-sobre-la-homeopatia
El que ha escrito semejante estupidez tendría que estar en la cárcel.
La homeopatia parte del autoconocimiento y autoconsciencia de la persona. Es ella quien guía una prescripción homeopática, sin ella y sus respuesta es imposible realizar un tratamiento homeopático. Muy lejos de la actual medicina tecnológica basada solo en análisis, que deja al margen al sujeto. Muy lejos de una medicina en la que lo que siente y padece el paciente no sirve si no lo válida una máquina. Para los homeópatas el protagonista es el paciente, no su enfermedades. El ser como sujeto activo de su recuperación, no como mero pasivo receptor de cientos de pastillas por vida.
Durante años determinadas enfermedades como la fibromiqlgia no existían, el paciente no estaba enfermo, cuando la realidad es que lo estaba, ahora existe y se trata, incluso es un perfecto cajón de sastre donde incluir muchos procesos que no se entienden o se desconoce cómo encajarlos.
El homeópata es el profesional al que acudes, cuando la soluciones que te ofrece la medicina oficial, no son soluciones, cuando el problema no se resuelve o se agrava. Los homeópatas sabemos bien cuando es el momento de usar medicina oficial, la inmensa mayoría somos médicos, veterinarios y farmacéuticos, no una panda de lunáticos adoradores de la luna.
1) Esta es la revisión original de la agencia de evaluación de tecnologías sanitarias australiana
https://www.nhmrc.gov.au/…/cam02a_information_paper.pdf
2) El informe del gobierno australiano ( NHMRC australiano ) en su página web, nos sirve en bandeja de plata a los patrocinadores que financian a sus “investigadores”.
1. Abbott Laboratories
2. Aventis Pharma
3. AstraZeneca,
4. Roche…..etc,etc,etc ¿ Entienden ahora la cruzada contra la Homeopatía ?
http://www.ctc.usyd.edu.au/…/funders-and-supporters.aspx
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Conviene diferenciar entre la evaluación de un producto, medicamento, técnica, procedimiento… tecnología, … y la de la práctica clínica o interacción con el paciente donde se emplea.
En lo primero el método científico se puede y se debe aplicar con rigor; porque si algo no funciona en condiciones experimentales, su uso clínico quedaría claramente en entredicho y deslegitimado. Luego en la práctica clínica no se puede aplicar el mismo modelo evaluativo, porque la variabilidad del proveedor, la del enfermo (comorbilidades y preferencias), y la de la interacción entre ambos, añade una complejidad difícilmente manejable con modelos de “technology assessment”, aunque si habría alternativas de investigación evaluativa observacional o por Big Data, que, sin embargo, tienen menor validez y mayor capacidad de incurrir en falacias ecológicas y atomistas.
No veo ningún problema en impugnar a la vez o por separado la inefectividad (o efectividad indemostrada… ¿e indemostrable?) de las terapias alternativas-complementarias, de los problemas de efectividad o desmesura de la llamada “medicina oficial”, incluida su tendencia a la medicalización y medicamentalización.
No entiendo que haya que contraponer sistemáticamente la crítica a un lado y a otro; porque no hay simetría posible entre una práctica cuya efectividad no se quiere o puede demostrar, y otras que cuando menos lo intentan.
Y si una práctica alternativa, por estrafalaria o grotesca que pueda aparecer, demuestra que funciona a través del método experimental, estaría dispuesto a darle la bienvenida en el club de la medicina oficial (bueno, quizás habría que pedir alguna lógica fisiopatológica que añadiera verosimilitud al resultado favorable…).
El método científico no equivale a ensayo clínico controlado, enmascarado y aleatorizado; por más que este sea un estándar deseable, pero no siempre posible. Yo lo resumiría en estas tres condiciones elementales:
a) Que la intervención terapéutica se pueda describir pormenorizadamente, y que con esta descripción se pueda replicar por otra persona, en otro servicio y en otro lugar y población. Esta replicabilidad repugna de técnicas ocultistas, que están ligadas a condiciones personales e intransferibles de un sanador singular cuyas manos producen resultados irrepetibles. Aunque este poder mágico fuera cierto, sería inútil para generalizarlo, por lo que la evaluación no tendría utilidad práctica.
b) Que la intervención, aplicada en dos grupos (aunque no puedan estar aleatorizadas o anonimizadas), den resultados que sean estadísticamente significativos y clínicamente valiosos. Otros diseños cuasi-experimentales (pre-post) pueden ser válidos si no hay otra alternativa. Como último recurso, el consenso de expertos puede ayudar a fijar una “lex artis” provisional, hasta tanto se puede formalizar un instrumento más objetivo para la evaluación.
c) Que la intervención, no sólo produzca beneficios clínicamente significativos, sino que éstos compensen sobradamente a los riesgos y daños que puedan producir.
Y a partir de aquí, los profesionales médicos, que gozan de una gran holgura de actuación concedida por la sociedad, deben ser capaces de actuar con saber, prudencia y adaptabilidad, y de rendir cuentas a los pacientes y a los pares como contrapartida de su libertad clínica.
Gracias por el comentario. El problema es saber cómo se evalúa el efecto de intervenciones en la salud. La homeopatía y otras terapias alternativas producen salud. Son terapias perfectivas, si nos apura, y no reparativas. No es lo mismo evaluar un fármaco contra la angina que contra el dolor torácico. Los médicos mejor que nadie sabemos que gran parte de nuestro poder tiene que ver con aspectos no cuantificables de nuestra acción: los que no recurrimos a la homeopatía lo hacemos al saludo, la empatía, la comunicación o a intervenciones altamente ritualizadas como la exploración física respetuosa. La homeopatía, como el rezo, seguirá consiguiendo que las personas se sientan mejor aunque siempre necesitará un sanador en forma de médico, terapeuta o sacerdote que la active. Pretender que todo el mundo comparta las mismas creencias acerca de lo que produce o no salud es simplificador y autoritario. Perseguir a médicos que utilizan estos productos con las debidas salvaguardas y la información adecuada en nombre de lo científicamente validado es perseguir sombras.