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mesa medioambiente recips

El próximo día 27 de febrero celebraremos en el Edificio Moneo de la Plaza Cardenal Belluga de Murcia, organizado por la Red Ciudadana por la Salud (ReCIPS), una mesa de debate sobre «Medio Ambiente y Salud». Mi intenvención versará sobre los efectos que para la salud tiene el cambio climático y lo que podemos hacer los profesionales sanitarios desde nuestras consultas

Viene al pelo este texto de la epidemióloga de la Universidad de Londres, Geordann Shannon en The Conversation.

«No cabe duda de que nuestras emisiones contribuyen al cambio climático. Y el cambio climático nos está enfermando.

El nivel del mar se eleva, los cambios en la intensidad de los monzones y las lluvias producen inundaciones; hay sequías y olas de calor. Todos estos fenómenos tienen un impacto cada vez mayor en nuestra salud»

«La Organización Mundial de la Salud estima que entre 1970 y 2004, los efectos ambientales del cambio climático han causado más de 140.000 muertes cada año. Y el costo económico directo de los daños que tendrá el cambio climático sobre nuestra salud se estima puede llegar en EE.UU. a entre 2 y 4 mil millones de dólares en poco más de 15 años.

Los fenómenos meteorológicos extremos

Tendemos a pensar que los fenómenos meteorológicos de gran escala son desastres «naturales» pero existen muchas evidencias de que en su origen está la mano del hombre. Aunque es difícil atribuir eventos únicos, como el huracán Katrina, al cambio climático, los expertos creen que sí tiene un papel en la cada vez más elevada intensidad de este tipo de fenómenos. Las inundaciones, sequías, olas de calor, y la propagación de enfermedades infecciosas han sido relacionadas con el cambio climático.

En el Reino Unido, los fenómenos climáticos adversos ya tienen una presencia pública palpable. Sólo el año pasado, una ola de calor prolongada causó alrededor de 650 muertes en Inglaterra. Y de acuerdo con los autores de un informe sobre la desastrosa ola de calor de 2003 que se cobró 20.000 vidas en toda Europa, es «muy probable» que la influencia humana duplique el riesgo de que se produzca otra particularmente dañina otra vez.

Julia Slingo, científico jefe de la Met Office, dijo que la evidencia sugiere que el cambio climático es probable que sea un factor que esté contribuyendo en el mal tiempo que ha causado las lluvias torrenciales y las inundaciones en el sur de Inglaterra de los últimos dos meses. Desde diciembre se han registrado 130 advertencias de inundaciones severas (frente a nueve en 2012) que no sólo suponen un riesgo físico inmediato para las personas, sino que también amenazan con socavar la seguridad alimentaria del país.

Y este tipo de eventos climáticos se están produciendo cada vez con mayor intensidad y frecuencia en todo el mundo.

Ecosistemas

No vivimos de forma aislada de otros ecosistemas. Desde los fenómenos meteorológicos a gran escala, pasando por los alimentos que comemos todos los días, hasta los diminutos organismos que colonizan la piel y el sistema digestivo, vivimos y respiramos en inter-dependencia con nuestro entorno.

Un cambio en el delicado equilibrio de los microorganismos tiene el potencial de provocar efectos desastrosos. Por ejemplo, la proliferación microbiana -que se prevé ocurra debido a las temperaturas más cálidas impulsadas ​​por el cambio climático- puede conducir a más infecciones entéricas (causadas por virus y bacterias que entran al cuerpo a través del tracto gastrointestinal), tales como la intoxicación alimentaria por salmonella y el aumento de los brotes de cólera relacionados con las inundaciones y el calentamiento de las aguas costeras y de los estuarios.

Los cambios en la temperatura, la humedad, las precipitaciones, la humedad del suelo y la elevación del nivel del mar causados ​​por el cambio climático también están afectando a la transmisión de enfermedades infecciosas vehiculizadas por insectos peligrosos. Estos incluyen la malaria, el dengue, la encefalitis japonesa  el chikungunya y el virus del Nilo Occidental, la filariasis linfática, la peste, la encefalitis transmitida por garrapatas, la enfermedad de Lyme, rickettsiosis y la esquistosomiasis.

Debido al cambio climático, el patrón de la interacción humana es probable que cambie y también lo hará nuestra interacción con los insectos que propagan enfermedades, especialmente los mosquitos. La Organización Mundial de la Salud también ha hecho hincapié en el impacto del cambio climático en sus tasas de reproducción, supervivencia y de picaduras de insectos, así como su distribución geográfica .

Refugiados climáticos

Quizás el efecto más desastroso del cambio climático en la salud humana es el surgimiento de migración forzada a gran escala debido a la pérdida de medios de vida locales por los fenómenos meteorológicos, algo que es reconocido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos. El aumento del nivel del mar, la disminución del rendimiento de los cultivos y los fenómenos meteorológicos extremos obligarán a muchas personas a abandonar sus tierras y medios de subsistencia, mientras que los refugiados en zonas vulnerables también se enfrentarán a condiciones que pueden empeorar su situación tales como un menor número de suministros de alimentos y más enfermedades transmitidas por insectos. Y los desplazados suponen una carga sanitaria y económica en las comunidades vulnerables circundantes.

La Cruz Roja Internacional estima que hay más refugiados ambientales que políticos. Alrededor de 36 millones de personas fueron desplazadas por desastres naturales en 2009, una cifra que se prevé que aumente a más de 50 millones en el 2050. En un escenario pesimista, hasta 200 millones de personas podrían convertirse en refugiados ambientales.

No es un campo de juego equitativo

El cambio climático se ha convertido en un importante motor de desigualdades en salud a nivel mundial. Timmons Roberts, profesor de Estudios Ambientales y Sociología en la Universidad de Brown, lo expresó así:

«El calentamiento global tiene que ver con la desigualdad tanto por los que van a sufrir sus efectos como por los que crearon el problema en primer lugar»

El cambio climático global polariza aún más a los que tienen y a los que no tienen. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático predice que el cambio climático afectará sobre todo a los países más pobres. Por ejemplo, la pérdida de años de vida saludable en los países africanos de bajos ingresos se prevé que será 500 veces mayor que en Europa. El número de personas de los países más pobres vulnerables al hambre aumentará en un 20 % en 2050, según Oxfam Internacional. Y muchas de las principales causas de muerte que afectan a los países en desarrollo como el paludismo, las enfermedades diarreícas, la desnutrición y el dengue son muy sensibles al cambio climático, lo que supondrá una carga desproporcionadamente mayor para las naciones más pobres.

Lo más preocupante es que los países con peores infraestructuras de salud, por lo general, se encuentran en el mundo en vías de desarrollo y serán los menos capaces de hacer frente a los efectos del cambio climático. Las regiones más pobres del mundo aún no tienen la capacidad técnica, económica o científica para enfrentarse o adaptarse.

Como era de esperar, los más vulnerables al cambio climático no son los que más han contribuido al mismo. China, los EE.UU. y la Unión Europea combinados han producido más de la mitad de las emisiones mundiales totales de dióxido de carbono en los últimos siglos. Por el contrario, y de manera injusta, los países que menos han contribuido a las emisiones de carbono (medidos en las emisiones per capita de dióxido de carbono) incluyen muchas naciones africanas y las pequeñas islas del Pacífico que son exactamente los países que están menos preparados y se verán más afectados por el cambio climático.

La mitigación de desastres

Así que ¿Qué es lo que podemos hacer los profesionales de la salud para proteger nuestro planeta y a la gente que cuidamos de los efectos nocivos del cambio climático? Tony ( AJ) McMichael, profesor de epidemiología de la Universidad Nacional de Australia y sus colegas sugieren una serie de estrategias para ayudar a las poblaciones a adaptarse específicamente a las consecuencias para la salud del cambio climático. Incluyen la educación pública, programas de prevención basados ​​en vacunaciones del entorno, el control de mosquitos y la nutrición, además de la asistencia sanitaria a las comunidades afectadas. Una mejor previsión de los riesgos futuros y la vigilancia activa también ayudará.

El diálogo y el impulso

Pero en última instancia, la respuesta no se encuentra sólo en la curación sino sobre todo en la prevención. Un informe reciente de Medact, un grupo de profesionales de la salud dedicados a asuntos globales, conflictos, pobreza y el medio ambiente, recientemente explicaron por qué el cambio climático debe importar a los profesionales de la salud:

«Los profesionales de la salud no son los científicos del clima. Pero … el calentamiento global no solo ya está teniendo un impacto negativo sobre la salud humana sino que amenaza con ser un peligro abrumador en las próximas década. Por esta razón, los profesionales de la salud … necesitan una cierta comprensión de la ciencia del clima como base para su participación activa y decidida en los debates políticos acerca de cómo responder al calentamiento global»

Grupos como este son parte integral para generar una atención sostenida sobre el cambio climático y generar un impulso político. Pero más allá de esto, el activismo por todo el mundo también debe desempeñar un papel. La dirección en la que nuestros gobiernos colectivos negocian es nuestra responsabilidad. Y tenemos que conseguir comunicar nuestras preocupaciones colectivas y tomar decisiones que sean lo mejor para el planeta.

Cuatro sombreros

Como científica, veo la abrumadora evidencia de que el cambio climático es real y está poniendo en peligro el mundo; como médico, veo el impacto desproporcionado sobre la salud de la población más vulnerables del mundo; como humanista, creo en la igualdad y la defensa de los más vulnerables, y como optimista creo que podemos actuar de manera coherente para mitigar los peores efectos del cambio climático»

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