El conocimiento clínico es un común o pro-común, es patrimonio de la sociedad y se beneficia de la colaboración desinteresada de científicos, clínicos y ciudadanos. Por el contrario, su privatización mediante las patentes (en su generación) o las revistas científicas de pago (en su difusión) se ha mostrado claramente perjudicial para la innovación, la seguridad de los pacientes o la accesibilidad a las tecnologías. Plos Medicine reflexiona en este su primer editorial del año, sobre las nuevas oportunidades que el Open Access puede traernos
«Para los lectores que se encuentren con este editorial del PLOS Medicine el día de su publicación, será la víspera de Año Nuevo, el límite tradicional entre el pasado y el futuro. Tal vez esta fiesta es en sí misma una precursora de la investigación médica, un ejemplo de cómo la observación cuidadosa de la naturaleza da forma a la actividad humana en un día en que los empiristas antiguos (en el hemisferio norte) podrían haber sentido alivio ante la evidencia de que los días de invierno iban a ser más suaves.
El 2013 ha sido un año importante y ha supuesto una intensificación de la luz que ilumina el saber científico gracias al acceso a sus informes. Concebida en términos generales, la investigación científica puede explorar el universo desde sus mayores extensiones a sus los componentes más diminutos; pero la investigación médica, si ha de ser digna de ese nombre, tiene que encontrar su camino de regreso al cuerpo humano, sus dignidades y privacidades; a la motivación para que su actividad vuelva a ser significativa y a mejorar las instituciones sociales que dan forma a nuestras respuestas a la enfermedad. Mirando hacia el futuro, vemos grandes oportunidades en las publicaciones de acceso abierto para promover la salud humana siempre que las comunidades de investigación y las editoriales médicas pueden superar los retos que vienen.
Interacciones «sociales» en torno a la Investigación Médica
Los editores de cualquier revista prefieren que la revisión por pares de un artículo se produzca tras su publicación a través de comentarios desde diferentes partes del mundo. La gran innovación en este sentido ha sido el lanzamiento del PubMed Commons, que permite a autores con ciertos requisitos comentar los abstracts del PubMed. A medida que el «restringido sistema piloto» vaya incrementando la accesibilidad, todos los agentes implicados se enfrentarán al desafío de cómo asegurar la calidad de los comentarios (dejando, por ejemplo, los mensajes de marketing al margen del proceso de revisión por pares). Tampoco está claro cómo se abordarán los comentarios de las publicaciones completas en lugar de a resúmenes solo, sobre todo cuando el artículo completo no esté disponible públicamente. Las Revistas podrán importar los comentarios a su propio display del artículo, pero tendrán que hacer frente a importantes retos técnicos para hacerlo. Dado que el comentario en en si un proceso social, parece natural que las reacciones a la puesta en marcha de PubMed Commons fueran «storified» (narradas) en blogs y ampliamente retweeted. En la era naciente de los medios sociales ¿donde puede uno encontrar el mejor conocimiento científicos? Probablemente nunca más en sólo uno o dos lugares.
El acceso a los resultados de la investigación clínica
La importancia de mirar más allá del artículo de la revista también es sugerida por un estudio publicado a principios de este mes en PLoS Medicine por Dechartres y colegas, que han estudiado la base de datos ClinicalTrials.gov y encontraron que de los ensayos registrados con resultados, tan sólo la mitad habían sido publicados en revistas revisadas por pares. Para los ensayos con resultados publicados en ambos lugares, encontraron que los datos accesibles desde ClinicalTrials.gov informaban de resultados de eficacia, datos sobre los participantes y eventos adversos significativamente más a menudo que lo hacían los artículos publicados. Por lo tanto, los datos accesibles en ClinicalTrials.gov complementan y en algunos casos suplantan como fuente principal de acceso a los resultados de los ensayos clínicos, al artículo de la revista. Mientras Clinicaltrials.gov se ha convertido en una importante fuente de información sobre los ensayos clínicos, la revisión por pares sigue siendo un paso importante para la interpretación de los resultados del ensayo. Permitir la disponibilidad de los resultados de los ensayos en bases de datos públicas constituye un reto muy considerable para editores, autores y revisores que contribuirá a mejorar la amplitud y la validez de los resultados publicados formalmente.
La exposición y el abordaje del sesgo
Entre nuestros artículos de investigación de este mes hay una «revisión sistemática de las revisiones sistemáticas» de Bes-Rastrollo y colegas que informa de que las revisiones sistemáticas con patrocinio o con autores con conflictos de intereses relacionados con las empresas de alimentación son cinco veces más propensas a informar de una no asociación positiva entre el consumo de bebidas azucaradas y el aumento de peso o la obesidad en comparación con aquellas revisiones independientes. Este estudio es una prueba más de que la declaración de conflictos de interés es insuficiente para reducir el potencial de sesgo y no es más que una solución imperfecta para proteger la integridad de la investigación. Iluminar los conflictos de intereses atrincherados que amenazan la integridad de la investigación médica y la identificación de soluciones eficaces seguirá siendo una prioridad para PLOS Medicine en 2014.
El sesgo de publicación también sigue siendo un problema, ya que muchos estudios clínicos nunca se publican por razones que van desde la intención de suprimir los resultados «indeseables» a la pérdida de interés de los autores por la escritura y la presentación del manuscrito. No publicar una investigación es una violación ética en sí misma: los pacientes que participan en los experimentos lo hacen asumiendo que se harán públicos y se compartirán sus resultados. La publicación de todos los ensayos independientemente de los resultados es el objetivo de la iniciativa AllTrials y PLOS Medicine ha tomado medidas para ayudar a llevar a buen término este objetivo a través de nuestro apoyo a la iniciativa RIAT (Restoring Invisible and Abandoned Trials) y, en determinadas circunstancias, la eliminación de la exigencia editorial del registro prospectivo del ensayo siempre que los autores expliquen convenientemente por qué no se hizo previamente, lo registren junto con cualquier ensayo relacionados y publiquen sus resultados en ClinicalTrials.gov u otro registro al menos en el momento de la publicación del artículo. Al igual que con cualquier otro estudio publicado en PLoS Medicine, también se deben cumplir los requisitos de la directiva PLOS de uso compartido de datos. Aunque la última versión de la Declaración de Helsinki, realizada posteriormente al cambio de la política editorial del PLOS Medicine, sugiere que los editores de revistas no deben aceptar para publicar ningún ensayo clínico no registrado prospectivamente, la adhesión literal a este requisito supondría que algunos ensayos realizados de forma ética y apropiada pero que por problemas administrativos o de conocimiento fueron registrados de forma retrospectiva nunca verán la luz en una revista revisada por profesionales. Creemos que la política de PLoS Medicine apoya el objetivo de la Declaración de Helsinki -incluyendo el principio «Los investigadores tienen el deber de poner a disposición del público los resultados de su investigación en seres humanos y son responsables de la integridad y exactitud de sus informes»- incluso de manera más eficaz mediante, en determinadas condiciones, considerando la publicación de ensayos clínicos registrados retrospectivamente pero, al mismo tiempo, forzando la inscripción de otros experimentos relacionados y la publicación pública de sus resultados.
Compartir Datos
En un Foro de Política de PLOS Medicine este mes, Karunakara y sus colegas informan sobre sus experiencias de compartir los datos de los proyectos llevados a cabo por Médicos Sin Fronteras (MSF). A pesar de los desafíos de la violencia política o étnica, las restricciones gubernamentales o las consecuencias potencialmente peligrosas para las personas con ciertos diagnósticos de enfermedades, MSF ha logrado encontrar una forma de compartir los datos al tiempo que garantiza que los pacientes no se vean perjudicados o en peligro. Si MSF puede hacer frente a este reto y compartir datos de forma segura en estas circunstancias difíciles, las empresas de investigación de Europa y América del Norte también deberían ser capaces de encontrar los medios para compartir datos de forma segura y maximizar el beneficio potencial de la investigación para todos.
Midiendo la magnitud del problema de pago por acceso
A pesar de que PLOS celebra 10 años como editorial de acceso abierto y las políticas de gobiernos y agencias de financiación van en el sentido de establecer el acceso abierto como la norma para la publicación de la investigación, las barreras de suscripción siguen obstaculizando el progreso científico y el acceso a la información crítica de la literatura médica. Como la mayoría de los encuentros con una barrera de suscripción se producen de manera invisible y silenciosa en frustrados lectores individuales, la magnitud de las consecuencias de estas barreras ha sido difícil de cuantificar. El proyecto «Botón Open Access» tiene como objetivo proporcionar en tiempo real y en todo el mundo una visión interactiva en este problema. El proyecto se basa en un simple navegador plug-in, que registrará todas las ocasiones en las que un lector se encuentre con una barrera de pago, su ubicación y profesión del lector así como la razón de querer acceder al artículo. El plug-in también buscará cualquier versión de acceso libre del artículo. Una versión beta de la herramienta fue lanzada en noviembre y ofrecerá nuevos datos sobre los efectos de ampliar aún más el acceso abierto»
Traducción de Abel Novoa

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