«Lamentablemente, la vacuna antigripal no beneficia en nada a los pacientes. De hecho, casi el 90% de las «gripes» clínicas no son tales gripes (por virus gripal) sino cuadros infecciosos por gérmenes varios, desde adenovirus a virus sincitial. Mal puede evitar esos casos (y su mortalidad) la vacuna «contra» la gripe. La vacuna contra la gripe si acaso evita algunos casos sintomáticos de gripe-gripe, pero no disminuye las complicaciones (neumonías y otras), ni las muertes. No es útil ni en sanos (niños, adolescentes, adultos y ancianos), ni en enfermos (EPOC, insuficiencia cardíaca, fibrosis quística, cáncer, etc.) como han demostrado reiteradamente las revisiones de la Cochrane… Se pretende crear una responsabilidad moral y ética de forma que los profesionales sanitarios (como los abuelos con los nietos) crean que su «sacrificio» al vacunarse contra la gripe llevará beneficios a sus pacientes, que no se contagiarán a su través. Es un razonamiento sin fundamento científico alguno, como acaba de demostrar de nuevo la oportuna revisión Cochrane en el caso concreto de los profesionales sanitarios y los ancianos recluidos en asilos y residencias.». Juan Gérvas