En un estudio presentado en la reunión anual de la Johns Hopkins, los médicos que recibían información sobre los costos de la pruebas de laboratorio (en la pantalla del ordenador), gastaban menos. Se incluyeron 62 pruebas con sus costes correspondientes: Unas baratas, como la hemoglobina ($3.5) otras caras como los gases sanguíneos ($28.2) o BNPs ($49.5). La intervención educativa fue sorprendentemente efectiva. En seis meses, los costos se redujeron en casi $ 500.000. ¿Hemos encontrado un Santo Grial, para aplanar la curva de los costos? Cabe decir que en estudios previos sobre estrategias de reducción de costes, como el clásico de Schroeder (1984), la intervención educativa tenía poco impacto, menor, por ejemplo, que la formación «generalista» con respecto a la formación «especialista».

Más información: Do we have any clue to cut the cost of healthcare