En España continúan sin estar del todo claras las verdaderas consecuencias de las recientes medidas sobre el gasto farmacéutico, si bien es evidente que la industria puede presumir de apoyo a la «innovación» pese a un contexto de grave crisis de la economía española. También es vidente que nuestros planes no son coincidentes con los de otros países de nuestro entorno. Irlanda y Reino Unido rebajaron el precio de sus medicamentos, y el Gobierno alemán ha recortado el gasto en 2.000 millones de euros a costa de los medicamentos protegidos por patente. El ministro de Sanidad, Philipp Rösler, situará los precios de los medicamentos en 2013 en el nivel que tenían en agosto de 2009, modificando el actual sistema de fijación de precios para medicamentos innovadores. El mercado alemán, como el norteamericano o el japonés, permite que las compañías fijen los precios, pero ante el rápido ascenso del gasto, atribuible a los fármacos con patente, ha decidido revisar los precios después del primer año con un dossier de la compañía que especifique los costes y beneficios como base para renegociar el precio.

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