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¿Qué significa que el cáncer de cérvix esté aumentando en los países mejor vacunados del VPH?

Quizás nada. Pero, desde luego, son datos que hay que investigar. Eso es lo que piensan un grupo de profesionales que han exigido los datos españoles de incidencia de cáncer de cérvix en las cohortes de niñas vacunadas en la última década en España.

¿Cuáles son los datos preocupantes?

Como aparece en el texto que acompaña la campaña de petición de datos los primeros datos preocupantes aparecieron de una forma extraña:

“En un artículo científico publicado en el Indian Journal of Medical Ethics en abril de 2018 (artículo retirado posteriormente por razones y presiones ajenas a la calidad y rigor científico del mismo), se comunicaba el aumento del cáncer de cuello uterino en Suecia posterior a la introducción de la vacuna contra el VPH. Este artículo analizaba los datos del Centre for Cervical Cancer Prevention (NKCx) del Instituto Karolinska. Estos datos mostraban un importante ascenso en las tasas de mujeres por debajo de los 50 años”

En NoGracias dimos cumplida información de la polémica que rodeó esta publicación que efectivamente fue finalmente retractada debido a que el autor no había dado su verdadero nombre (por miedo a las repercusiones que podrían tener sus datos).

http://www.nkcx.se/templates/_rsrapport_2018.pdf

En todo caso, expertas en salud pública y epidemiología de la Red-CAPS (Red de Mujeres Profesionales de la Salud) revisaron las bases de datos públicas suecas que se analizaban en el texto finalmente retractado. 

También se revisó la base de datos NORDCAN que agrupa a los países nórdicos.  Como dicen las autoras:

“(también) encuentran estos aumentos en la incidencia de ca de Cx, cuyas tasas estandarizadas en su conjunto aumentaron un 2,5% en Suecia, un 1,6% en Noruega y un 2,2% en Finlandia en los últimos 10 años. No se detectaron aumentos en Dinamarca.” 

Abajo podemos ver las tablas de los tres países nórdicos en los que las tasas de cáncer de cérvix han aumentado:

Estos incrementos leves en la incidencia de cáncer de cérvix entre las mujeres vacunadas se repiten en otros países.

Con unas tasas descendentes desde 1990, existe un cambio de tendencia con las mujeres vacunadas como puede verse en la tabla de abajo

 Como escriben las autoras:

“En el análisis por edad, se observa un aumento de las tasas específicas del 93% en el grupo de 20-24 años y un 47% en el de 25-34 años. En estos dos grupos es en los que se manifiesta el cambio en la tendencia temporal descendente anterior.”

https://cervical-cancer.canceraustralia.gov.au/statistics

Lo mismo se detecta en Australia:

“El incremento del cáncer de cuello de útero es un fenómeno también observado en Australia, donde en 2015 se diagnosticaron 857 nuevos casos y en 2019 se incrementó a 951. La tasa estandarizada subió de 6,9 casos a 7,2 casos por 100.0009 . Esto en un país con las tasas estabilizadas desde 2002 (antes de la introducción de la vacuna del papiloma)”

https://www.ajpmonline.org/article/S0749-3797(18)31641-6/fulltext

En Estados Unidos, sin embargo, se publicó a finales del año pasado un trabajo que demostraba la reducción de las tasas de cáncer de cérvix en las mujeres vacunadas.

Este texto ha sido duramente criticado por el profesor de metodología de la investigación y estadística de la Escuela de Salud Pública de la Habana, Luis Carlos Silva, por su manera sesgada de trasmitir los datos:

“La estadística, como recurso operativo medular en muchas investigaciones de salud pública y epidemiología, suele verse como un conjunto de instrumentos ideológicamente neutros que dotan de objetividad al análisis de los datos. Sin embargo, como casi todas las tecnologías (que en sí mismas no tienen aparejada una connotación moral), pueden ser usadas de manera no ética. La ponencia pondrá de manifiesto esta realidad a través de ejemplos de la literatura actual.”

El profesor Silva utiliza este artículo científico como ejemplo de desinformación no ética conceptualizada como “Cómputo de riesgos relativos en lugar de riesgos absolutos en el marco de la prevención”. Teniendo en cuenta que la incidencia del cáncer de cérvix entre las mujeres americanas con la edad de las estudiadas en este trabajo (entre 15 y 24 años) es de 7 por millón de mujeres, la traducción de los datos de disminución del riesgo relativo (29% menos) a disminución del riesgo absoluto, supone que el cáncer de cuello de útero tras la vacunación en EE.UU, en su propias palabras:

“29% de reducción del riesgo relativo significa un 0,00024% de reducción del riesgo absoluto (2,4 casos por millón); o sea, habría que vacunar a 416.700 (1 millón dividido por 2,4) mujeres para evitar una sola enferma de cáncer de cuello de útero. Esto significa invertir 185,5 millones de dólares para conseguirlo.”

Las conclusiones del artículo son indignantes para el Profesor Silva. Los autores escriben en el abstract:

“La disminución significativa en la incidencia de cáncer cervical entre las mujeres jóvenes después de la introducción de la vacuna contra el virus del papiloma humano puede estar indicando efectos tempranos de la vacunación contra el virus del papiloma humano.”

Para el profesor Silva, una información trasmitida de forma más ética debería poner:

“Se observó una disminución significativa en la incidencia relativa del cáncer de cuello uterino entre las mujeres jóvenes después de la introducción de la vacuna contra el virus del papiloma humano. Sin embargo, dado que la disminución de la incidencia absoluta es irrelevante (2,4 por millón, lo que significa 0,00024%) y dado que sería necesario aplicar la vacuna a 1.000.000/2,4=416.667 mujeres jóvenes para evitar un caso de cáncer de cuello uterino, los efectos tempranos de la vacunación contra el virus del papiloma humano serían irrelevantes para la salud pública”.

Hablamos siempre de evitar un cáncer de cérvix; no de una muerte por cáncer de cérvix.

Es decir, en el único trabajo que ha demostrado reducción de la incidencia de cáncer de cérvix entre las mujeres vacunadas, los datos y las conclusiones han sido trasmitidas de forma sesgada para exagerar la efectividad de la intervención.

La realidad es que, en el mejor de los casos, si la vacuna es efectiva, es irrelevante para la salud pública e inasumible economicamente; en el peor, como vemos con los datos nórdicos, australianos y británicos, la vacunación puede relacionarse con un incremento de incidencia del cáncer de cérvix.

¿Cuáles son las hipótesis?

Una de las hipótesis que manejan las autoras para explicar este incremento se relaciona con el incremento paralelo que se ha producido en la realización de citologías vaginales:

“(En Suecia) es llamativo (y preocupante) el alto porcentaje de mujeres más jóvenes que se realiza una citología, precisamente coincidiendo con la incorporación de la vacuna (¡!!!!) llegando a un 90% en los últimos años mostrados. Probablemente relacionado con las políticas del miedo desarrolladas para vender la vacuna.”

Como sabemos, a esas edades tempranas, no se recomienda citologías frecuentes ya que muchas lesiones pueden revertir espontáneamente:

“Sin duda, los programas de cribado juegan un papel importante en la detección de tumores en sus etapas iniciales, de los cuales una parte podrían revertir, dando lugar al sobrediagnóstico (y sobretratamiento), hechos bien establecidos en el caso de los cribados de cáncer de mama.”

Otra hipótesis que Juan Gérvas expresó en su artículo sobre la publicación retractada del “Indian” citando una revisión de Gavilán (ver arriba diapositiva accesible) del estudio PATRICIA, es el incremento no bien estudiado del cáncer de cérvix en mujeres vacunadas no vírgenes con contacto previo con el virus. En palabras extractadas por Gérvas de Gavilán:

En los datos de la tabla 275 (página 360) los datos del subgrupo PCR+ y Sero+ en el inicio, reflejan que lo que llaman eficacia contra el VPH, en un año, resultó ser: 9,1%/año en el grupo de vacuna Gardasil, frente a 7,3%/año en el grupo de Placebo de mujeres no vírgenes”

Según Enrique Gavilán estos datos debían haber alarmado a los investigadores:

Se puede afirmar que, hubiera sido prudente (y el evaluador principal no lo fue) haber tomado una alerta”

¿Qué se está pidiendo?

Las autoras del texto publicado creen que estos datos han de ser estudiados:

“Es necesario encontrar las causas, los factores que expliquen este alarmante aumento en los diagnósticos de cáncer de cuello uterino (y en las intervenciones posteriores), cuando lo que se esperaba, después de la polémica vacunación, era que este tumor descendiera.”

Los investigadores suecos ya se están preguntando qué puede estar pasando y han descartado sesgos en el proceso de diagnóstico y registro del cáncer que pudieran explicar los aumentos en ese país:

“los indicadores clave de calidad, como la cobertura de la población y las tasas de seguimiento, se mantuvieron estables o mejoraron, pero sin embargo hubo un aumento inexplicable de cáncer cervical”

Las autoras han intentado recabar información oficial acerca de los datos españoles y, como advierten en el texto, se han dirigido a las autoridades por los canales oficiales para solicitar los datos españoles infructuosamente. Por ello se han decidido a lanzar esta campaña para reclamar transparencia:

“(1) Realizar un análisis riguroso de los datos recogidos en los registros de tumores de cáncer en nuestro país (REDECAN) relativos al cáncer de cuello uterino, estudiando las tendencias globales y las específicas por edad en los últimos 20 años.

(2) Realizar un análisis de las coberturas de vacunación frente al VPH, tanto dentro de las cohortes incluidas en el calendario vacunal como en la población fuera de ellas, desde su comienzo hasta la actualidad; así como el análisis de los casos de Ca de Cx diagnosticados, tanto en las mujeres vacunadas como en las no vacunadas.

(3) Efectuar un estudio de las coberturas de los programas de cribado de Ca de Cx en las poblaciones incluidas dentro de los mismos y fuera de ellos, con especial atención a la gente joven (por debajo de los 30 años) y relacionarlas con los tumores diagnosticados.”

Además, dados los parcos resultados de efectividad, en el mejor de los casos (que es el norteamericano), y los frecuentes (si se compara con los de otras vacunas) y mal estudiados efectos secundarios, la campaña exige que se estudien específicamente los posibles efectos secundarios y se mejore la información dada a los padres y profesionales:

“(4) Llevar a cabo una investigación rigurosa e independiente de todas las “sospechas de reacciones adversas” a la vacuna del VPH registradas por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad.

(5) Poner en marcha una acción informativa dirigida a profesionales del sistema sanitario y las sociedades profesionales sobre las dudas actuales en relación con la seguridad y la supuesta eficacia de la vacuna (incluyendo el aumento de Ca de Cx detectado en países de nuestro entorno).

(6) Poner a disposición de las familias una información que contemple los riesgos de la vacunación para que puedan tomar decisiones informadas y libres.”

Ante (1) una vacunación controvertida y extraordinariamente cara, dirigida a evitar un cáncer muy poco frecuente en la población española y que (2) afecta sobre todo a mujeres con factores de riesgo que no se realizan los controles de detección precoz mediante citología, (3) con un método seguro, barato y contrastado alternativo para la detección precoz de lesiones malignas como es dicha citología, (4) con efectos secundarios que pueden ser graves y que, en todo caso, están mal estudiados, y (5) que ahora se relaciona con un aumento de la incidencia del cáncer que supuestamente iba a prevenir, las autoras solicitan una moratoria de la vacunación poblacional hasta no tener mejores datos:

“Como en 2007, pedimos que se paralice la vacunación hasta no responder a estas preguntas, fundamentalmente a la primera ¿estamos ante otra epidemia provocada?”

Si apoyas esta demanda de transparencia puedes firmar aquí

Han elaborado el documento:

CARMEN MOSQUERA TENREIRO. Médica Especialista en Salud Pública y Epidemiología jubilada. Red-CAPS† . Oviedo.

CARME VALLS LLOBET. Médica Especialista en Endocrinología. Red-CAPS. Barcelona.

CARLOS ÁLVAREZ DARDET. Doctor en medicina. Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante.

MERCEDES PÉREZ-FERNÁNDEZ. Médica Especialista en Medicina Interna. Médica general rural jubilada. Equipo CESCA. Madrid.

JUAN GÉRVAS. Doctor en Medicina. Médico general rural jubilado. Equipo CESCA. Madrid.

ABEL NOVOA. Médico especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Doctor en Medicina. Plataforma NoGracias. Murcia.

ENRIQUETA BARRANCO. Doctora en Medicina. Especialista en ginecología. Profesora jubilada de la Universidad de Granada.

LEONOR TABOADA. Periodista de salud. Directora de la Revista MyS (Mujeres y Salud). Red-CAPS. Palma de Mallorca.

MARGARITA LÓPEZ CARRILLO. Documentalista de salud. Coordinadora de la Red-CAPS. Barcelona

 

 

 

 

 

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