Traducimos el texto aparecido en el BMJ, señalada por nuestro colaborador Marc Casañas, «Psychedelic drugs should be legally reclassified so that researchers can investigate their therapeutic potential» (Las drogas psicodélicas tendrían que ser legalmente reclasificadas para que los científicos puedan investigar su potencial terapéutico), un ejemplo más de las incongruencias existentes en la investigación biomédica en salud mental
Ensayos en drogas [“drugs” si es ilegal, pero en este texto usamos de forma equivalente droga y sustancia] sin capacidad adictiva y psicológicamente seguras como el LSD son casi imposibles, escribe James J. H. Rucker, haciendo un llamamiento a las autoridades para que reduzcan la innecesaria y restrictiva clase A [“class A”], programa de clasificación 1 [“schedule 1 classification”].
J. H. Rucker doctor especialista en psiquiatría en adultos y lector clínico honorario, MRC *[Medical Research Council] Social, Genetic and Developmental Psychiatry Centre, Institute of Psychiatry, Psychology and Neuroscience, King’s College, London, SE5 8AF.
«Las drogas psicodélicas, especialmente la dietilamida del ácido lisérgico [“lysergic acid diethylamide (LSD)”] y la psilocibina, que se encuentra en el género Psilocybe de seta / hongo “mágica / o” que crece de punta a cabo del Reino Unido(“UK”), fueron extensamente usadas e investigadas en psiquiatría clínica antes de su prohibición en 1967. Cientos de estudios, con decenas de miles de pacientes involucrados, presentaron evidencia para su uso como catalizadores psicoterapéuticos de cambios mentales beneficiosos en muchos trastornos psiquiátricos, problemas de desarrollos personales, comportamientos reincidentes / de recaída, y ansiedad existencial [1].
Esta investigación se vio finalizada de forma abrupta después de 1967, cuando los psicodélicos se clasificaron legalmente como “schedule 1 drugs” por el “UK Misuse of Drugs Regulations” y como class A drugs” por el “UK Misuse of Drugs Act 1971”. “Schedule 1” en el UK mimetiza el “schedule I” de la “1971 United Nations Convention on Psychotropic Substances”, cuya adopción es un requerimiento para ser parte de las Naciones Unidas (“United Nation”, “UN”) [2]. Esta clasificación asumía un enorme potencial dañino y que no tenían un uso médico aceptable, a pesar de la existencia de evidencia científica opuesta a ello.
De hecho, en 1992 John Ehrlichman, primer asistente de Richard Nixon – el presidente de U.S. que intensificó la guerra contra las drogas (“war on drugs”) en los años 70 – admitió notoriamente que la administración había mentido acerca de los efectos nocivos de estas sustancias y que habían manipulado a los medios de comunicación para beneficio político [3]. Casi 50 años después las drogas psicodélicas permanecen más restringidas legalmente que la heroína y la cocaína, las cuales son “schedule 2”, “class A” en el UK. Pero nada evidencia que las sustancias psicodélicas sean formadoras de hábitos; pocos datos señalan que sean perjudiciales en ambientes controlados; y muchas pruebas históricas han mostrado que podrían tener uso en desórdenes psiquiátricos comunes. Un creciente número de organizaciones, la más reciente en Noruega, están cuestionando la necesidad de estas restricciones draconianas [4].
¿Dónde está el peligro?
Las sustancias psicodélicas no inducen dependencia [5]. Una revisión del año 1984 sobre reacciones adversas a éstas encontró poca evidencia de perjuicio en un escenario controlado [6]. Además, en 2010, un análisis de los daños causados a los usuarios recreacionales y a la sociedad por la gama de drogas psicotrópicas, clasificaron el LSD y la psilocibina entre las más seguras de todas las estudiadas [7]. El índice terapéutico (dosis tóxica como ratio de dosis estándar) para el LSD y la psilocibina es en torno a 1000; para la cocaína 15, para la heroína 6, y para el alcohol sobre 10 [8]. La creencia que los psicodélicos inducen comportamientos homicidas o suicidas fue inculcada por el poder político de la época y los medios de comunicación que dirigieron la condena del LSD en los 60 [9].
En un estudio poblacional de 130.152 encuestados por la “US National Survey on Drug Use and Health (NSDUH)”, desde el 2001 al 2004, el perfil comunicado de uso de psicodélicos estuvo relacionado con niveles menores de sufrimiento psicológico severo, menos requerimientos de tratamiento psicológico (salud mental, [“mental health”]) y menor necesidad de fármacos psiquiátricos [10]. Los investigadores no encontraron asociación con psicosis. Usando los datos del 2008-12 de la NSDUH (n=191.382) Hendricks et al hallaron que el haber consumido alguna vez psicodélicos se asociaba con una reducción significativa del riesgo de suicidio [11]. Estos resultados han sido ampliamente replicados en otra muestra de 135.095 adultos de US seleccionados aleatoriamente.
Evidencia para uso medicinal
Muchos de los estudios clínicos con psicodélicos publicados en los años 50 y 60, antes de la prohibición, carecían de estándares modernos; aun así, varios estudios controlados, de buena calidad, fueron realizados. Usando esos datos en 6 estudios sobre alcoholismo, un reciente meta-análisis que comparó el tratamiento con LSD frente a un grupo control en 536 personas concluyó que el tratamiento con LSD resultó ser el preferido en términos de cálculos objetivos de mejora en abusos alcohólicos, con índice de probabilidad (“odds ratio”) de 1.96 (95% intervalo de confianza, 1.36 a 2.84) [13]. Estudios piloto recientes realizados fuera de UK han mostrado eficacia clínica en la ansiedad asociada con estadios avanzados de cáncer [14], trastorno obsesivo-compulsivo [15], adicción al tabaco [16], adicción al alcohol [17] y en cefalea en racimos [18].
No obstante, estudios clínicos más amplios son prácticamente irrealizables en el mundo Occidental por los obstáculos prácticos, financieros y burocráticos impuestos por la clasificación “schedule 1” o sus equivalentes [19]. Por ejemplo, a causa de la carga de cumplimiento con el “UN’s schedule I”, sólo 1 distribuidor en el mundo produce psicocibina con suficiente calidad, presupuestando a nuestro grupo la cifra prohibitiva de 100.000£ por 1 gramo (50 dosis).
En el UK, para conservar una sustancia “schedule 1”, las instituciones requieren una licencia con un precio estimado de 5.000 £. Actualmente sólo 4 hospitales pueden permitirse esas licencias, las cuales vienen de la mano de inspecciones policíacas regulares y normas onerosas de almacenamiento y transporte. Los prescriptores de una sustancia “schedule 1” también necesitan adherirse a una licencia, que cuesta 3.000 £.
Estas restricciones, y la burocracia complementaria, dan lugar a que el coste de la investigación clínica usando psicodélicos sea 5-10 veces mayor que la investigación con sustancias menos restringidas (pero más dañinas) como la heroína (sin ninguna perspectiva /posibilidad [“prospect”] de que los beneficios puedan traducirse en la práctica médica amplia). El ciclo de retroalimentación debido al estigma generado por la clasificación de “schedule 1” significa que prácticamente todos los proveedores de fondos de subvención se encuentren incómodos patrocinando la investigación con psicodélicos, y problemas similares son confrontados en los comités éticos.
La prohibición legal de ciertas sustancias psicotrópicas continúa siendo una condición para formar parte de la UN, estigmatizando cierta faceta de comportamiento / conducta y causando probablemente más daño del que previene [20]. La etiqueta “UN’s schedule I” crea su propio argumento circular para los psicodélicos quedando así duramente restringidos, aunque las razones originales de clasificarlos como tal fueran sobradamente falaces.
Dado que los psicodélicos no son dañinos en relación a otras sustancias controladas por el Estado y no son formadoras de hábitos, y dado que la evidencia sugiere un posible uso médico, hacemos un llamamiento al “UK Advisory Council on the Misuse of Drugs” y a la “2016 UN General Assembly Special Session of Drugs” para que recomienden la reclasificación de los psicodélicos como compuestos “schedule 2” para posibilitar una valoración completa y basada en la evidencia de su potencial terapéutico.
Incompatibilidades: He leído y entendido la política del BMJ sobre conflictos de interés y no tengo intereses relevantes que declarar.
Doy las gracias a Robin L. Carhart-Harris y a David J. Nutt, “Centre for Neuropsychopharmacology, Division of Brain Sciences, Imperial College London, W12 0NN”.
Fuente y revisión por pares: sin contrato; sin revisión por pares externa.
1 Grinspoon L, Bakalar J. The psychedelic drug therapies. Curr Psychiatr Ther 1981;20:275-83
2 United Nations. Convention on psychotropic substances, 1971. www.unodc.org/pdf/ convention_1971_en.pdf
3 Baum D. Truth, lies, and audiotape. In: Smith L, ed. The moment: wild, poignant, life changing stories from 125 writers and artists. Harper Perennial, 2012
4 Higgins A. Odd push in drug averse Norway: LSD is OK. nytimes.com 4 May 2015. http: //bit.ly/1FntGeK
5 Brunton L, Chabner B, Knollman B. The pharmacological basis of therapeutics. 12th ed. McGraw Hill Professional, 2011
6 Strassman RJ. Adverse reactions to psychedelic drugs: a review of the literature. J Nerv Ment Dis 1984;172:577-95
7 Nutt DJ, King LA, Phillips LD. Drug harms in the UK: a multicriteria decision analysis. Lancet 2010;376:1558-65
8 Gable RS. Comparison of acute lethal toxicity of commonly abused psychoactive substances. Addiction 2004;99:686-96
9 Grinspoon L, Bakalar J. Psychedelic drugs reconsidered. 1st ed. Lindesmith Center, 1997
10 Krebs TS, Johansen PØ. Psychedelics and mental health: a population study. PLoS One 2013;8:e63972
11 Hendricks PS, Thorne CB, Clark CB, et al. Classic psychedelic use is associated with reduced psychological distress and suicidality in the United States adult population. J Psychopharmacol 2015;29:280-8
12 Johansen PØ, Krebs TS. Psychedelics not linked to mental health problems or suicidal behavior: a population study. J Psychopharmacol 2015;29:270-9
13 Krebs TS, Johansen PØ. Lysergic acid diethylamide (LSD) for alcoholism: meta-analysis of randomized controlled trials. J Psychopharmacol 2012;26:994-1002
14 Grob CS, Danforth AL, Chopra GS, et al. Pilot study of psilocybin treatment for anxiety in patients with advanced stage cancer. Arch Gen Psychiatry 2011;68:71-8
15 Moreno FA, Wiegand CB, Taitano EK, Delgado PL. Safety, tolerability, and efficacy of psilocybin in 9 patients with obsessive-compulsive disorder. J Clin Psychiatry 2006;67:1735-40
16 Johnson MW, Garcia-Romeu A, Cosimano MP, Griffiths RR. Pilot study of the 5-HT2AR agonist psilocybin in the treatment of tobacco addiction. J Psychopharmacol 2014;28:983-92
17 Bogenschutz M, Forcehimes A, Pommy J, et al. Psilocybin-assisted treatment for alcohol dependence: a proof-of-concept study. J Psychopharmacol 2015;29:289-99
18 Sewell RA, Halpern JH, Pope HG. Response of cluster headache to psilocybin and LSD. Neurology 2006;66:1920-2
19 Nutt DJ, King LA, Nichols DE. Effects of schedule I drug laws on neuroscience research and treatment innovation. Nat Rev Neurosci 2013;14:577-85
20 Hari J. Chasing the scream. 1st ed. Bloomsbury Publishing, 2015.
Citar esto como: BMJ 2015;350:h2902
© BMJ Publishing Group Ltd 2015
Bibliografía de interés y soporte para el texto:
- Clasificaciones clase A y programas 1-2-3…
http://www.dea.gov/druginfo/ds.shtml
https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Schedule_I_drugs_(US)
https://en.wikipedia.org/wiki/Drugs_controlled_by_the_UK_Misuse_of_Drugs_Act
http://www.newjerseydruglawyer.com/glossary-of-drugs/drugs-by-classification.html
http://www.state.ia.us/ibpe/controlled_substance/summary_sched.html
- Therapeutic index
https://en.wikipedia.org/wiki/Therapeutic_index
En castellano índice / margen terapéutico
http://docsetools.com/articulos-de-todos-los-temas/article_22763.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Farmacolog%C3%ADa#Margen_e_.C3.ADndice_terap.C3.A9utico
Diferente de rango terapéutico
https://es.wikipedia.org/wiki/Rango_terap%C3%A9utico
- Cefalea en racimos, nombrada [“cluster headache”] en el artículo original
http://es.wikipedia.org/wiki/Cefalea_en_racimos
https://en.wikipedia.org/wiki/Cluster_headache
- Guerra contra las drogas [“war on drugs”]
https://en.wikipedia.org/wiki/War_on_Drugs
https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_contra_las_drogas
-Las palabras o frases entre corchetes [] son las palabras originales del texto para cuando hay alguna duda o se muestran con su traducción al español para ponerla siempre en su idioma original entre comillas “” para no perder su sentido propio al buscar referencias y por no ser un tema de tratamiento común en España u otros países con esta lengua
-La ampliación de las siglas MRC [“Medical Research Council”] ha sido añadida por el traductor, por si el lector se interesa en investigar sobre el centro de estudio del autor del texto
Traducción: Marc Casañas

«Las estrategias modernas consideran que la necesidad de tomar una droga (https://www.tavad.com) es consecuencia de la incapacidad del cerebro de controlar los cambios estructurales y funcionales en los centros de placer, como resultado de la influencia de los opiados.
Esos cambios conducen a la disminución cuantitativa de los opiados naturales (endorfinas) y, de esa manera, producen la aparición de los sindromas típicos de estos estados.
Según las teorías contemporáneas, ese tipo de cambios pueden ser reversibles o no, según la gravedad de los casos.
Eso explica las recidivas en las personas drogadictas, incluso después de largos periodos de abstinencia de las drogas, e insuficientes resultados de los tratamientos de la intoxicación cortos.»