Cada día, los oncólogos escuchan quejas de los pacientes sobre los efectos adversos del tratamiento del cáncer (la fatiga, las náuseas o el dolor); pero también escuchan que los gastos directos del tratamiento sobre su bolsillo afectan negativamente su calidad de vida. Estas quejas, que son cada vez más comunes, justifican un nuevo término en el tratamiento del cáncer: «toxicidad financiera», según Zafar y Abernethy, del Instituto del Cáncer de Duke en Carolina del Norte. “Sus efectos son similares a la toxicidad física”.
Los tratamientos de cáncer son más caros que en el pasado y estos costes se están trasladando a los pacientes. El costo de los seguros privados («primas») aumentó un 170% entre 1999 y 2011, muy por encima del incremento medio de los salarios. Además, los copagos de medicamentos recetados, establecidos en tres niveles, también se han incrementado, de 2000 a 2012, del 27% al 63%. El endeudamiento es común y puede ser grave. En un estudio reciente de pacientes con cáncer colorrectal, los investigadores encontraron que el 25% estaba en deuda por el tratamiento, y que la deuda promedio era de $ 26.860 (J Clin Oncol 2011;. 29:954-956). Muchos pacientes gastan los ahorros, cancelan las vacaciones, y trabajan más horas para pagar su tratamiento del cáncer.» Pero, ¿qué sucede cuando un paciente ya no puede pagar su tratamiento? Según los estudios, la falta de adherencia está claramente asociada con los copagos más altos (J Clin Oncol 2011;. 29:2534-2542).
¿Qué hacer en un conflicto en el que el médico está en primera línea? El médico debe conocer el costo real del costo del tratamiento porque en la actualidad «los médicos no tienen idea de cuánto cuestan los servicios», y detectar si hay “toxicidad financiera”… Por su parte, la Sociedad Americana de Oncología Clínica ha formado un grupo de trabajo para evaluar la inclusión de los datos de costes y rentabilidad en sus guías de práctica clínica. Sin embargo, es evidente que el problema de la toxicidad financiera trasciende a los pacientes individuales, es la sociedad, las instituciones y el gobierno a quienes corresponde abordar este grave problema. leer más