image_pdfPulsa aquí para descargar en PDFimage_print

RGB_KOL_with_clear_background

Tom Jefferson, epidemiólogo de la Cochrane, escribe este artículo en The Conversation que traducimos

Con miles de millones ganados a costa de la enfermedad de la salud y numerosos escándalos y encubrimientos en su historia, es justo decir que muchos ven la cara pública de la industria farmacéutica como una máscara que oculta sus oscuras maquinaciones. Nuestra medicina se basa cada vez más en medicamentos para innumerables enfermedades pero ¿confiamos en las grandes farmacéuticas?

El gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSK) no es ajeno a las acusaciones de tácticas no éticas en la promoción de los medicamentos. Pero recientemente se ha conocido su apoyo a la campaña AllTrials -que solicita el registro de todos los ensayos clínicos y que los resultados sean publicados- y a un conjunto de otras iniciativas, incluyendo un nuevo compromiso para poner fin a los pagos directos a los médicos (y otros líderes de opinión) que ha sido una de las más poderosas herramientas de marketing de la industria.

El año pasado, la empresa recibió en EE.UU. una multa récord de $ 3000 millones (£ 1,9 mil millones) impuesta por el Departamento de Justicia tras ser encontrada culpable de promover dos fármacos antidepresivos Paxil (paroxetina) y Wellbutrin (bupropion) para usos no aprobados, como el tratamiento de niños. También GSK fue encontrada culpable de pagar sobornos a los médicos.

El abogado norteamericano Carmin Ortiz dijo: “La estrategia de ventas consistió en sobornar a los médicos para que prescribieran productos de GSK utilizando todas las formas imaginables de entretenimiento de alto precio, desde vacaciones en Hawai hasta entradas a conciertos de Madonna”

Andrew Witty, presidente ejecutivo de GSK, dijo que la compañía había “aprendido de los errores”. Algunos pueden ver los esfuerzos recientes como un intento de limpiar sus actos.

GSK anunció a través de un comunicado cuidadosamente redactado que para el año 2016 ya no financiaría directamente a conferenciantes ni la asistencia a congresos médicos de líderes de opinión. Esto ha sido interpretado por los medios de comunicación y los comentaristas como el final de la utilización de los KOL (acrónimo de key opinion leaders en inglés) por GSK .

Igual que GSK quiere “apoyar la educación médica justa, equilibrada y objetiva para los profesionales de la salud a través de la provisión de becas educativas independientes”, también pretende ahora “poner fin a la práctica de pagar a profesionales de la salud para hablar en su nombre, sobre sus productos o áreas de la enfermedad a audiencias que pueden recetar o influir en la prescripción”.

Hasta ahora todo va muy bien, aparentemente, ya que GSK “financiará la educación de profesionales de la salud a través de subvenciones no solicitadas que se gestionarán por instituciones educativas independientes”.

El texto puede ser tomado en sentido literal o puede tomarse en el sentido de que el patrocinio indirecto de científicos continuará y ya que no será solicitado, ¿elegirá GSK a los afortunados beneficiarios? Si es así, ¿sobre qué base se tomarán las decisiones?

GSK tiene previsto llevar a cabo una consulta sobre la forma en que debe hacerlo a partir de 2014 con vistas a establecer nuevas directrices de trabajo para el año 2016.

La influencia de los KOL

En medicina, los líderes de opinión son personas (por lo general médicos) que tienen suficiente peso nacional o internacional para ejercer influencia sobre los gobiernos y otros profesionales. Su influencia tiene impacto. Pero sin conocer otros intereses, ¿cómo sabemos que están actuando en el interés público?

En 2009, empezamos a revisar críticamente el éxito de taquilla del antigripal Tamiflu (oseltamivir) de la compañía farmacéutica Roche. Pedimos a cuatro autores de las publicaciones de Tamiflu, basadas en ensayos clínicos realizados una década antes, que aclararan aspectos de sus publicaciones. Ninguno podía responder a nuestras preguntas.

No eran sólo viejas pruebas clínicas. Las publicaciones (en revistas de gran prestigio) proporcionaron la justificación para considerar que el Tamiflu podría evitar complicaciones causadas por el virus influenza. Ahora sabemos que esta idea no se basaba en pruebas creíbles pero justificó el almacenamiento masivo del medicamento y un ingente gasto público, y continúa costando muy caro en la actualidad.

Posteriormente se supo que los cuatro médicos-investigadores no habían visto los datos en bruto en los que se basaban los artículos y algunos de ellos habían sido escritos por escritores fantasmas. Los escritores fantasma habían recibido los datos en tablas resumen con los mensajes clave directamente del departamento de marketing de Roche. En un caso extremo, los resultados del mayor estudio jamás realizado con Tamiflu se resumieron en un abstract de una conferencia impartida por un académico de EE.UU. que no podía recordar haber tenido algo que ver con el ensayo (todavía no publicado).

Cuando se preguntó a Roche quién había presentado el abstract, respondió : “No es infrecuente utilizar a alguien distinto a los autores en una conferencia ya que depende de su disponibilidad”

La mayoría de los académicos involucrados eran los responsables de escribir las primeras directrices de la OMS sobre la manera de responder a una pandemia de influenza. No es sorprendente que el uso de Tamiflu estuviera en un lugar destacado. Además, ahora sabemos que los asesores del gobierno del Reino Unido que estaban vinculados con las grandes farmacéuticas fueron los que hicieron predicciones significativamente más nefastas sobre el impacto de una pandemia de influenza.

Afortunadamente este tema está siendo recogido por un grupo de parlamentarios del Reino Unido que publicó un informe crítico denunciando que los médicos no podían haber tomado decisiones adecuadas acerca de Tamiflu porque la compañía farmacéutica no había publicado la información completa de los ensayos clínicos. Pero ¿quién en el Gobierno estaba tomando estas decisiones? Necesitamos más información.

Esta historia ilustra el papel y la importancia de los KOL para la industria. Los KOL son capaces de persuadir a los gobiernos, a los trabajadores de la salud y al público de que un problema de salud debe ser visto como una amenaza grave y forzar consensos sobre el tratamiento “correcto”.

La mayoría de los líderes de opinión no lo son al azar sino que son detectados al inicio de sus carreras por empresas de relaciones públicas y cuidadosamente preparados para entrar en el mundo de los congresos, de las publicaciones de gran visibilidad y diseñados para tener carreras brillantes. Algunos están convencidos de su valor científico y objetividad, pero otros están menos seguros de que el mundo de fantasía generado por los mensajes cuidadosamente empaquetados es consistente con la ética profesional.

La mayoría se unen a “agencias de comunicación” que (como hemos visto) les asignan charlas, presentaciones o simplemente aseguran su presencia para apoyar una estrategia de marketing en particular.

Y es una práctica común de Roche, Novartis y GSK . Pero ahora GSK dice que se está retirando.

Los cínicos se niegan a creer que las grandes farmacéuticas estén planificando acabar con una de las herramientas más poderosas con las que cuentan y me permito sugerir que los lectores construyan su propia opinión al seguir la historia a medida que evoluciona.

Cualquiera que sea el rumbo haga como yo: no confíe en todo lo que oye o lee y pregunte, pregunte, pregunte.

Traducido por Abel Novoa

Comparte este post en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin