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La medicamentalización de la vida es una de las estrategias de comercialización de medicamentos y tecnologías más perversas de la industria farmacéutica. ¿Por qué pararse en los enfermos? ¿Por qué no intentar ampliar las fronteras y, así, el número de personas potenciales consumidores de píldoras? El etiquetado de millones de ciudadanos como «depresivos» y/o «ansiosos» a través de la relajación de los criterios diagnósticos y la prescripción de antidepresivos y/o ansiolíticos por médicos convenientemente activados (no solo mediante incentivos directos como los regalos, también, y sobre todo, mediante la manipulación del conocimiento científico y la (de)formación continuada) es la operación de control social más gigantesca de la historia de la humanidad. Mientras el problema sea interior y neurobioquímico nadie volverá sus miradas hacia un mundo cada vez más injusto, que condena a sus habitantes al paro o a condiciones laborales depravadas, en el que las redes sociales han sido devastadas por el individualismo de lobo y el hiperconsumo y las condiciones de vida deterioradas hasta la miseria. Es interesante la lectura del excelente artículo de María Sahuquillo en El País «Pastillas para el dolor de vida»

La novedad es que por fin el colectivo profesional parece estar despertando del letargo inducido y están apareciendo interesantísimas iniciativas profesionales y, atención, políticas, para luchar contra el «imperio médico» y su brazo armado, el sobrediagnostico. Traducimos el artículo de la semana pasada del BMJ «Too much medicine: from evidence to action» un compendio actualizado de la mejor evidencia al respecto (la reproducimos al final del texto)

Bien conocido por sus debates acerca de la independencia, el pueblo de Quebec, pronto podría atraer la atención mundial gracias a su campaña para controlar los daños del sobretratamiento. A principios de este año, la Asociación Médica de Quebec publicó un documento de posición sobre el sobrediagnóstico y sobretratamiento y creó un grupo de trabajo para identificar las causas y desarrollar soluciones. En septiembre, una delegación con personas muy influyentes del sistema de salud de Quebec asistió a la conferencia inaugural Prevención del Sobrediagnóstico en Dartmouth, New Hampshire, Estados Unidos (1). Ahora están ocupados construyendo un base de conocimientos dentro de la provincia canadiense entorno a las estrategias de lucha contra el sobrediagnóstico y el sobretratamiento (2) En Quebec, la evidencia está informando a la acción.

Al mismo tiempo, en los Estados Unidos un grupo convocado por el Instituto Nacional del Cáncer encontró que «el sobrediagnóstico es común y ocurre con mayor frecuencia con el cribado del cáncer» recomendando que los profesionales y el público estén mejor informados (3) Esta recomendación se ve reforzada por encuestas recientes que sugieren que los médicos informan a menos de una de cada 10 personas sobre los riesgos de sobrediagnóstico y sobretratamiento que existen con las estrategias de cribado de cáncer (4), y que series como Too Much Medicine del BMJ están poniendo de relieve en relación con otras enfermedades como el tromboembolismo pulmonar (5), enfermedad renal crónica (6) y pre-demencia (7) Hoy el BMJ anuncia una llamada para presentar trabajos de investigación para un congreso temático en 2014 acerca de el sobrediagnóstico y sobretratamiento  (cuadro 1).

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Después de más de 150 ponencias y pósters científicos, así como la asistencia de más de 320 personas de casi 30 países, la reunión Prevención del Sobrediagnóstico del 2013 identificó varias prioridades estratégicas clave:

1) Fortalecer la ciencia del sobrediagnóstico, desarrollar un consenso en torno a los métodos para medir el problema y evaluar estrategias para maximizar los beneficios y minimizar los daños
2) Desarrollar e incorporar la educación sobre el sobrediagnóstico en la formación clínica estándar para los profesionales de la salud y estudiantes
3) Avanzar en las estrategias para informar al público y a los responsables políticos sobre el problema y encontrar maneras efectivas de comunicar lo que a menudo son cuestiones contrarias a la intuición
4) Aprovechar los esfuerzos de los sistemas de salud de todo el mundo para reducir el sobrediagnóstico y combatir los incentivos perversos que convierten innecesariamente a demasiada gente en pacientes. En concreto, es necesario cambiar cómo se definen las enfermedades, reducir al mínimo los conflictos de interés profesionales y financieros entre los grupos de expertos y evaluar de manera rigurosa los beneficios y los daños de la ampliación de las definiciones de la enfermedad

Iona Heath , ex presidenta del Royal College of General Practitioners  y una de las ponentes principales en Oxford, ha señalado recientemente que el sobrediagnóstico y el sobretratamiento tienen al menos cuatro graves implicaciones éticas (8). Producen daños por etiquetado innecesarios y, debido a la ampliación de las definiciones de enfermedades, se despilfarran recursos que podrían ser mejor gastado en tratamientos necesarios para los pacientes más gravemente afectados. Además, esta inflación de costes socava los sistemas de salud basados ​​en la solidaridad, y la intensificación de la actividad biotecnológica puede marginar y oscurecer las causas más amplias, sociales y económicas, de la enfermedad. Otro ponente será John Burn, líder investigador del Instituto Nacional de Investigación en Salud y ex director del Instituto de Genética Humana. Él nos ayudará a explorar los riesgos asociados con la explosión de las pruebas genéticas, incluidas en una tendencia más amplia hacia la mejora de la accesibilidad de pruebas de diagnóstico y detección. Otros oradores incluyen Jack Wennberg de los EE.UU. , Linn Getz de Noruega, y Alexandra Barratt de Australia .

Es importante destacar que la ciencia emergente de sobrediagnóstico reconoce con humildad los muchos beneficios del diagnóstico médico y la cantidad de enfermedades con grandes necesidades de tratamiento no satisfechas. A pesar de los datos, las recomendaciones son tentativas por naturaleza y la conferencia de 2014 pretende precisamente debatir las mejores maneras de definir y medir el sobrediagnóstico. También hay un fuerte deseo de conceptualizar estas preocupaciones contemporáneas dentro de marcos históricos y filosóficos así como establecer vínculos con otros debates dentro de la medicina, incluidos aquellos que hay en torno a «la toma de decisiones compartidas». Esta reunión, al igual que el evento inaugural de 2013 en Dartmouth, permite una rara oportunidad de conocer y trabajar con médicos e investigadores  de diversas especialidades, así como personas del mundo de la gestión, la política sanitaria y los consumidores (9)

Este movimiento para exponer y combatir el problema del exceso de medicina está siendo impulsado en parte por los investigadores inmersos en el enfoque de la medicina basada en la evidencia. El Centro de la Universidad de Bond para la Investigación en la Práctica Basada en la Evidencia ha ayudado a iniciar esta serie de conferencias científicas internacionales, y ahora la Universidad de Oxford y su Centro de Medicina Basada en la Evidencia acogerá la segunda de ellas. Esto pone de relieve el hecho de que la evidencia no es producida y utilizada en un contexto vacío de valores. Más bien, se genera, difunde y, a veces, se distorsionada por los intereses creados, tanto profesionales como comerciales. Por ejemplo, las directrices de la «medicina basada en la evidencia » a veces pueden contribuir a un sobrediagnóstico o un tratamiento excesivo a través de las medidas de calidad que se proponen (10) o a través de las definiciones expandidas de enfermedades producidas por paneles de expertos con importantes conflictos de interés (11). Los intentos para limitar los excesos de la medicina tendrán que luchar duro contra los intereses creados que intentarán defender territorios y mercados. Y esa es otra razón por la que miramos con esperanza iniciativas como las de Quebec y que esperamos puedan informarnos de sus progresos en la conferencia en Oxford el año que viene

(traducción de Abel Novoa)

(1) Moynihan R. Science of overdiagnosis to be served up with a good dose of humility. BMJ 2013;347:f5157 FREE Full Text

(2) Papin F. Surdiagnostic et surtraitement. L’actualité médicale2013 (6 Nov):12-23.

(3) Esserman L, Thomson I, Reid B. Overdiagnosis and overtreatment in cancer an opportunity for improvement. JAMA2013; published online 29 Jul.

(4) Wegwarth O, Gigerenzer, G. Overdiagnosis and overtreatment: evaluation of what physicians tell their patients about screening harms. JAMA Intern Med2013; published online 21 Oct.

(5) Weiner RS, Schwartz L M, Woloshin S. When a test is too good: how CT pulmonary angiograms find pulmonary emboli that do not need to be found. BMJ2013;347:f3368 FREE Full Text

(6) Moynihan R, Glassock R, Doust J. Chronic kidney disease controversy: how expanding definitions are unnecessarily labelling many people as diseased. BMJ 2013;347:f4298 FREE Full Text

(7) Le Couteur D, Doust J, Creasey H, Brayne C. Political drive to screen for pre-dementia: not evidence based and ignores the harms of diagnosis. BMJ2013;347:f5125 FREE Full Text

(8) Heath I Overdiagnosis: when good intentions meet vested interests—an essay by Iona Heath. BMJ2013;347:f6361 FREE Full Text

(9) Lyratzopoulos G. Overdiagnosis—is informed decision making by patients the way forward? BMJ Blog2013 

(10) Heath I, Hippisley-Cox J, Smeeth L. Measuring performance and missing the point. BMJ2007;335:1075-6 FREE Full Text

(11) Moynihan RN, Cooke GP, Doust JA, Bero L, Hill S, Glasziou PP. Expanding disease definitions in guidelines and expert panel ties to industry: a cross-sectional study of common conditions in the United States. PLoS Med2013;10:e1001500 CrossRef Medline

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