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La prescripción por principio activo es la forma más racional y eficiente de recetar un medicamento, la recomendada por las OMS y diversas agencias internacionales y, desde la aprobación del decreto de prescripción obligatoria por principio activo, la forma legal de hacerlo en este país. 

Sin embargo, debido al mercadeo que realizan las farmacias con las diferentes empresas fabricantes buscando ridículos márgenes comerciales, los pacientes que necesitan medicación crónica asisten confundidos a cómo, cada mes, su farmaceútico «de toda la vida» le cambia la caja del medicamento que está tomando.

 

Como no parece previsible que los boticarios vayan a poner los intereses de sus clientes por encima de sus márgenes comerciales, es necesario que la reforma emprendida con el decreto mencionado más arriba se complete con otro mediante el que, por ley, se exija a los fabricantes que uniformicen la apariencia de aquellos medicamentos que sean sustituibles.

Es muy recomendable la lectura del post de Jesús Palacio en «Sano y salvo: blog de seguridad del paciente en atención primaria» en la que demuestra como un paciente crónico que necesite cuatro medicamentos de uso habitual puede recibir, por parte de su farmaceútico, hasta 811.800 combinaciones de cajas distintas.

En la lista MEDFAM además informa de la próxima publicación de un manifiesto, liderado por el Grupo de Trabajo de Seguridad del Paciente de la SEMFyC, dirigido a profesionales, ciudadanos e instituciones en el que se denuncia la situación y se exige a los responsables políticos su solución inmediata.

Loable iniciativa que apoyamos desde NoGracias

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